domingo, 29 de julio de 2012
Capítulo 7
Le dejé en casa y después volví a la mía.
Conté lo que había pasado en el bar.
-Definitivamente, Justin está en peligro-dije.
-No, Cris. Todos lo estamos.-dijo mi padre.
Su mirada me dijo lo que sus palabras no querían decir.
La culpa de todo esto era mía.
Yo maté al hermano de Kate. Yo hice esto. Yo he puesto a Justin en peligro.
Yo, yo, yo.
Todo yo.
Suspiré.
Yo había provocado esto. Pero lo arreglaría. ¿Cómo? Aún no lo sabía.
Subí a mi cuarto, me puse el pijama y me senté en el alféizar de la ventana, que estaba abierta, escuchando el cd que Justin me dio.
But hey now, don't know girl we both know what to do
But I will take my chances as long as you love me
We could be starving, we could be homeless, we could be broke
As long as you love me i'll be your platinum, i'll be your silver, i'll be your gold
Cuando me desperté por un sonido que me sobresaltó, me sorprendí al ver que había dormido en el suelo, bajo la ventana.
Me dolía todo el cuerpo por haber cogido la postura que cogí.
Me levanté, me estiré y miré por la ventana.
Una espesa niebla ocultaba el bosque y se colaba entre los árboles.
Miré el reloj que tenía encima de la mesilla de noche.
Las seis y media de la mañana.
Mi hora habitual de despertarme.
Decidí que allí en casa no podía estar por más tiempo, así que cambié el pijama por unas mayas negras, una sudadera y unas deportivas y salí a correr al bosque.
Me puse la capucha de forma que esta me tapara casi totalmente la cara.
Quizá así, si los cazadores me veían, no me reconocerían... Al momento.
Corrí, corrí y corrí, tratando de caer en la forma de solucionar esto.
Yo no quería que Justin se fuera.
Él era el único que me mantenía con vida en la sociedad en la que me había tocado vivir, era el que me hacía querer seguir levantándome por las mañanas, el que hacía que todo me fuera bien.
Hasta ahora.
Escuché como algo arrastrándose y me paré.
De nuevo, ahí estaba ese sonido.
Decidí que no tenía nada que perder por acercarme a ver qué sucedía y de dónde provenía dicho sonido, así que, siguiendo mi oído, lo busqué.
Y lo encontré.
Tirado en el suelo, grande, tan grande como Jared, estaba tirado un lobo de color caoba que respiraba con dificultad.
Corrí a su lado y le puse la cabeza sobre mis rodillas.
Era de los míos, sin duda. Lo que me extrañaba era que fuera solo. Bueno, a veces los lobos podían dejar su manada y hacer una vida solitaria, aunque estos casos eran raros de ver por no decir que eran casi imposibles en el caso de un alfa.
Le acaricié repetidas veces, mientras le miraba los ojos verdes que se iban apagando.
Vi que tenía varias disparos y supe que ya no había opción para él, que había llegado tarde.
Había sido envenenado por la plata.
En ese momento, oímos el sonido de un coche y varios gritos, seguidos de ladridos.
Los cazadores.
El lobo, haciendo un gran esfuerzo, levantó la cabeza y me golpeó con ella un par de veces, indicando que me fuera.
Asentí, pero quería saber qué pasaba con él, así que me subí al árbol más cercano justo en el mismo momento en el que Clar y Jeff, aparecían con el coche, seguidos de otros coches de cazadores y perros.
Rodearon al lobo.
-¡Já! Mírale, no pudo ir más lejos. Menudo bicho más grande estás hecho, ¿eh, chaval?-dijo uno que no conocía e intentó tocarle con la pierna, más el lobo se giró e intentó morderle.
Por toda respuesta, el cazador le disparó en la frente.
Yo ahogué un grito y los cazadores miraron hacia arriba.
Yo me había tapado la boca con ambas manos e intentaba controlar mi respiración, agitada ante lo que había visto.
El lobo se transformó al morir.
Era un chico, quizá un poco mayor que Jared, de unos veintitantos o así.
Le echaron una bolsa por encima y lo cargaron en uno de los coches.
Entonces, resbalé de la rama en que estaba y caí al suelo de culo, haciéndome daño.
Y la capucha se me resbaló de la cabeza.
-¡Eh, es el alfa! ¡Tras ella!-gritó Jeff.
Yo grité, me levanté y, haciendo caso omiso del dolor que sentía en el culo (¿me lo habría roto?) eché a correr como alma que lleva el diablo, mientras los perros me seguían y los cazadores se subían con prisa a sus coches para perseguirme.
¡En menuda me había metido! Y encima no podía llamar a mi manada, porque entonces habría alguna desgracia, estaba segura.
¿Y si me pillaban? ¿Qué me harían? ¿Me dispararían como al pobre chico? ¿O no? Y si me entragaba... ¿Dejarían en paz a Justin?
Resbalé con una rama que no vi y caí al suelo.
Me di la vuelta justo en el momento exacto en el que un perro se tiraba sobre mí.
Grité mientras trataba de quitarme al perro de encima.
Oí a los coches que se acercaban cada vez más.
Se acabó, ahora iban a pillarme y todo se acabaría.
Justo cuando creí que todo estaba perdido, alguien golpeó al perro con una rama y este cayó no muy lejos de mí.
-¡Rápido, levántate!
Miré a mi salvador y no di crédito a mis ojos.
-¿Justin?-dije, mientras cogía la mano que me tendía y me ayudaba a levantarme.
-¡El mismo!
-¿Qué narices haces aquí? ¿Sabes lo peligroso que es esto?
Un disparo le pasó rozando la cabeza.
-¡Corre!-dije, empujándole.
Agarrados de la mano echamos a correr lo más rápido que pudimos, perseguidos por los coches de los cazadores y el ladrido de los perros.
Le miré.
-¡Dios, dios! ¡Vamos a morir!
-¡Sé un poco más optimista Cris, por el amor de Dios!
-¡Soy todo lo optimista que puedo!
-¡Pues estamos jodidos entonces!
Entonces, un coche salió de la nada y paró delante de nosotros.
El señor Hilton sacó la cabeza por la ventanilla.
-¡Subid, vamos!
Asentimos con la cabeza y montamos apresuradamente en el coche.
Una vez dentro, el señor Hilton arrancó y nos sacó de allí a toda velocidad, tanta, que temí por nuestras vidas y no sabía si estábamos más seguros con él en el coche o con los cazadores y sus rifles.
-Creo que no sois conscientes del lío en el que os habéis metido-dijo el señor Hilton.
-Yo no soy consciente de nada.-dijo Justin y me hizo reír.
-Y por qué no me extraña...-dijo el señor Hilton.
-¡Oye!
-Quieren matarle, señor Hilton. Kate quiere matarle-le expliqué yo.
Él me miró por el retrovisor.
-Así que esa es la razón de que ella se encuentre aquí...
-Sí, quiere vengarse.
-¿Se puede saber qué le hiciste, Bieber?
-¿Yo? ¡Pero si yo no he hecho nada!
-Es cierto, profesor. Fue por mi culpa. Yo maté a su hermano.
Él volvió a mirarme por el retrovisor.
-Bien, entonces lo mejor será sacar a Justin de aquí.
-Ya tiene donde ir. Su padre vive en la ciudad.
-Está bien, allí estará más protegido que aquí.
-¿Queréis dejar de hablar de mí como si no estuviera delante?-dijo Justin.
-¿Y se puede saber qué hacías tú en mitad del bosque?-le dije, enfadada-¡Hay una chica que quiere matarte y hombres te dispararan y a ti no se te ocurre otra cosa que ir solito al bosque!
-Joer, necesitaba pensar...
-¿Pensar sobre qué? ¿Sobre cómo era la mejor manera de dejar que te mataran?
En el momento que pronuncié esas palabras supe que me estaba pasando. Justin tenía que aguantar demasiadas cosas en poco tiempo y yo encima me estaba enfadando con él cuando debería enfadarme conmigo misma.
-Justin, lo siento. Es solo que... No quiero que te hagan daño. Perdóname.
-Buenooooooo, valeeeeee... Te perdono si me haces las hojas de latín.
-¡De eso ni hablar!-dijimos a la vez el señor Hilton y yo.
Y los tres nos reímos.
Una vez que nos dejó en casa a los dos les conté lo ocurrido a mis padres.
-Eso es terrible. Jamás habían matado a un lobo en nuestros territorios...
-Pues ahora sí. Yo lo vi.
Aún me encontraba un poco afectada por lo que acababa de ver. Una no veía como asesinaban a una persona todos los días.
Jared fue a verme y se horrorizó cuando vio, gracias a mis recuerdos, lo que me había pasado.
-Se acabó el ir sola al bosque.
-¿Qué?-dije, saliendo de su abrazo.-¡No puedes prohibirme eso!
-Yo no te lo estoy prohibiendo, simplemente te digo que cuando vayas, iré contigo.
Refunfuñé, pero no dije nada, ya que si yo le ordenaba que me dejara sola tenía que hacerlo.
-Hay algo que quería decirte, Jared.
-¿Si?
-Mi cumpleaños es dentro de dos días y, con todo esto que está pasando, no me encuentro con ánimo de celebrar una boda. ¿Te importaría mucho que lo aplazáramos? Si voy a casarme, quiero hacerlo en condiciones y no una ceremonia a toda prisa.
Jared sonrió y volvió a abrazarme.
-Está bien, que sea lo que tú quieras.
Y me besó.
Por la tarde, Justin me llamó.
-¡Cris, Cris! ¡No te vas a creer lo que me ha pasado!
-¡No me lo digas! ¡Han intentando matarte hoy también por la mañana!
-Vale, sí, eso también... ¡Me ha llamado un productor!
-¿Qué? ¿En serio?
-¡Sí! Y luego ha venido a casa y hemos estado hablando. Me ha dicho que ha estado durante mis últimas cinco últimas actuaciones en el bar y que estaba interesado en mí, pero que ayer no pudo decírmelo por... Lo que pasó ayer...
-Oh, Jus, pero esto es muy raro. ¿Por qué justamente se interesa por ti un productor cuando aparecen los cazadores? ¿Y si es una trampa?
-¿Qué va a ser una trampa? ¡Es lo que hemos estado esperando todo este tiempo! ¡Dios, quiere que grabe las canciones en un estudio! ¡Cris! ¡Qué quiere grabarme el disco!
Estaba dividida.
Por un lado, me alegraba infinitamente por mi amigo, porque verdaderamente es lo que ambos habíamos estado esperando, pero por otro me daba miedo que fuera una trampa.
-Eso es fantástico, Jus.
-Y además, nos sirve para tus planes. Tú querías que me fuera, ¿no? Pues bien, este hombre tiene sus estudios en la ciudad, cerca de la casa de mi padre. Más perfecto no podía ser, ¿no?
-¿Y los estudios?
Justin suspiró.
-Ya he hecho las hojas, me ha costado un mundo pero... ¿Recuerdas a ese amigo de mi padre que es profesor? Seguro que si hablo con él, me dará algunas clases.
-Entonces está todo bien. ¿Cuándo te vas?
-Mañana. Por la mañana.
-Demasiado pronto... Te echaré mucho de menos, tonto.
-Pues no me eches de menos tan pronto que aún no me he ido, ¿eh?
Reí.
-¿Puedo ir a tu casa a verte?-pregunté.
-No sé... ¿Te dispararán si lo haces?
-Lo más seguro.
-Pues entonces ya estás tardando en venir.
-¡Justin!
Le oí reírse al otro lado del teléfono.
-Ven cuando quieras. Aquí estaré.
-Entonces ya voy.
-Y que no te disparen.
-Vale.
-Y que no te persigan perros.
-En tu casa como no me persiga Sam...
-Cierto o le perseguiré yo a él.
-¡Anda, bobo! Ya voy.
Colgué y poniéndome un cómodo jersey que me quedaba grande y otras mayas, agarré mi bolso y fui a verle.
Llamé al timbre y Sam apareció ladrando y empezó a dar vueltas alrededor de mí.
Me agaché y le cogí en brazos.
-¿Pero cómo puedes ser tan guapo, eh?-dije, dándole un beso en la frente.
Jus abrió la puerta.
-¿Se regalan besos? ¿Por qué número va?
-Eres muy tonto, pero te quiero.-dije, dejando a Sam en el suelo, dándole un beso en la mejilla a él y entrando en su casa.
Justin rió y cerró la puerta.
-¿Y Pattie? ¡Pattie! ¿No está?
-No, está en la iglesia, dándole gracias a Dios por esta oportunidad que me han dado.
-Tendré que seguir su ejemplo.
Subimos a su cuarto, riéndonos, pero la risa se me congeló en la cara al ver la maleta abierta encima de su cama.
Él al notarlo, me pasó el brazo por los hombros.
-Tengo que irme, pero volveré a verte a ti.
Asentí con la cabeza y me senté en su cama mientras él seguía haciendo la maleta.
-Así que una extraña chica rubia a la que no conozco de nada me quiere matar, ¿eh? Y luego resulta que nuestro querido profesor de latín es un cazador de vete a saber qué. ¡Vivimos en un mundo de locos!
Reí.
-Pues sí, la verdad.
Se dejó caer a mi lado en la cama y yo le abracé.
-No quiero que te vayas. Nunca he estado sin ti y ahora, cuando todo mi mundo está patas arriba, es el momento que eliges para irte.
-Vente conmigo. Yo te protegeré de lo que sea en que estés metida.
Sonreí.
-No puedo hacer eso, pero te juro por lo que más quiero en esta vida que si pudiera, lo dejaría todo atrás y me iría contigo.
-Bueno, tampoco te dejes la ropa tan atrás, que algo te tendrías que poner, ¿no crees?
Volvimos a reír.
-He aplazado la boda.
-Aw, ¿si? Gracias por aplazarla para que pueda ir.
-De nada, supongo.
-Cris, no estés triste, de verdad.
-Lo siento, no puedo evitarlo. Estar sin ti será... Muy duro.
-¿Más duro que recibir un balazo?
-Mucho más que eso.
-Entonces sí que debe de ser duro, sí.
Reímos de nuevo y me dio un beso en la mejilla.
Insistí en volver a casa sola, más que nada, porque no quería que me viera llorar.
"¿A qué hora te vas mañana?"
"Como a cosa de las nueve, ¿por qué?"
"Estaré ahí para despedirme"
Me sequé los ojos con la manga del jersey.
No debía estar triste, él iba a cumplir su sueño y yo mientras tanto me iba a quedar aquí, ajustaría cuentas con Kate, lo arreglaría todo para que cuando él volviera no tuviera nada que temer.
Esa noche, como estaba tan triste, permití que Jared, el cual habían invitado mis padres a cenar, se quedara a dormir conmigo, básicamente, porque no tenía ganas ni fuerza para ordenarle que se fuera.
Cuando me desperté, Jared seguía dormido a mi lado.
Me vestí y fui a despedirme de Justin.
Llegué justo en el momento en el que metía la maleta y la guitarra en el maletero y lo cerraba.
-¡Ah! Ya creí que no llegaba.
-Aún no son las nueve.
-Nunca se sabe.
-Nunca digas nunca.
Le abracé.
Estar sin él verdaderamente me mataría.
-Tengo que irme.
-Lo sé.
-Pero por una parte no quiero irme.
-También lo sé.
Me separé de él.
-Eh, pero no llores, Cris, que me vas a hacer llorar a mí también, entonces llorará mi madre y le haremos llorar a Sam...
Reí y él me revolvió el pelo con una mano.
-¿Harás una última cosa por mí?
-Lo que sea.
-Sigue viva para cuando regrese, ¿de acuerdo?
-Eso está hecho.
-Ah, y si puedes... Échale un ojo a mi madre. No querría que le pasara nada.
-Nada le pasará mientras yo esté aquí.
Me besó en la mejilla.
-Gracias.
Se introdujo en el coche, se despidió y se fue.
Yo corrí al bosque, me deshice de mi ropa y, sin importarme ni por un instante de si había cazadores o no, me transformé y corrí junto a su coche.
Paré al límite del pueblo y vi como él lo traspasaba.
Ahí iba mi amigo, ahí iba Justin intentando cumplir su sueño.
Yo aullé bien alto, para que él lo oyera y supongo que reconociera la voz del mismo lobo que aulló igual al salvarle del oso años atrás.
Bueno, gentecilla, que mucha gracias por leer la novela y espero, de verdad que os esté gustando :3 Lamento mucho si tardo en subir, de verdad. Pero bueno, de nuevo, gracias por leer.
Att: Cris Vila Jb (Tuenti) @Cris_Jbieber (Twitter)
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