Al día siguiente, un paquete me llegó.
Supe, no sé por qué, que era cosa de mi desaparecido amigo Justin.
En efecto, así era.
Cuando lo abrí y vi el contenido del paquete no pude evitar maldecirle.
Dentro había un Blackberry, el móvil que siempre me había insistido que me compraría.
"Cris, tu móvil es una patata, apenas recibe señal para las llamadas."
"Bueno, ¿y qué? Es mi móvil y le quiero"
"Da igual, en cuanto pueda, te compraré uno mejor"
Nunca le había podido decir que a mí en realidad los móviles no me hacían falta, ya que me comunicaba con mi manada telepáticamente perfectamente y que la única razón por la que tenía móvil era él, ya que era el único con el que no me podía comunicar de esa manera.
Aparte del móvil, venía una carta con su sobre y otro paquete envuelto.
Cuando abrí este último, reí.
-Será posible...
Era una camiseta y venía con una tarjetita.
"Póntela cuando tengas clase con el señor Hilton. Seguro que le gusta (: xx"
La camiseta era esta:
Riendo aún, procedí a abrir el sobre y leer la carta.
Adoraba su letra.
Se veía perfectamente, no como algunos chicos que hacían jeroclíficos y era una letra delicada y, para mí, perfecta.
"¡Feliz cumpleaños! Ya 18 años... Hay que ver, te me haces mayor. Ya mayor de edad...¡Y pensar que en breve te vas a casar! Quiero que sepas que estos 18 años a tu lado han sido los mejores de mi vida (y también los únicos 18 años que he vivido, todo hay que decirlo) y que si no te disparan tanto ojalá puedas durarme más de otros 18 años.
Ya sé lo que has pensando al ver el móvil. Me habrás maldecido, como si no lo supiera bien. No he cogido ese móvil por nada, sino al contrario. Viene puesto ya la aplicación con la que podremos enviarnos mensajes cuando queramos. Abajo tienes mi pin. Lo metes ¡y pum! Mensajéame cuando puedas. Así podremos hablar siempre que quieras.
Bueno, tengo que terminar.
Scotter, el productor, quiere que me haga unas fotos o qué sé yo qué. Dice que prometo y que, seguramente en breve, empiece a salir en las radios locales para después saltar a objetivos más grandes. No sé si creerle, de momento, lo más lejos que he saltado ha sido una verja, la de la casa de mi padre, pero bueno...
Te quiere, tu mejor amigo Biebs."
Sonreí.
Este chico...
Recibí sin mucha ilusión el regalo de mis padres, que era una vajilla nueva y un juego de sábanas nuevo, para cuando me casara, luego recibí con más ilusión algo de dinero y la saga "Oscuros", que siempre me había querido leer.
Mis otros amigos me hicieron otros regalos para la boda y alguna que otra cosa para mí.
Por la tarde, después de haber tirado a la basura el viejo móvil y haber puesto en total funcionamiento el que Justin me regaló, le envié el primer mensaje.
"Te echo mucho de menos, Jus xx"
No quería quedarme en casa, así que cogí el coche de Sel.
-¡Eh!-dijo esta, al ver que me iba con su coche.-¿Adónde vas? Sabes que tu padre te prohibió salir al bosque.
-¿Ah, si? No sabía eso. De todas formas, no voy al bosque, sino al centro comercial. ¿Quieres venirte?
-No tengo nada mejor que hacer.
-Pues arriba, entonces.
-No sabía que te gustara ir de compras.
-Y no me gusta, solo quiero cambiar de aires.
-Quieres olvidarte de él.
Con él se refería a Justin.
-Sí-dije aferrando con más fuerza el volante y sin quitar la vista de la carretera.
Una vez en el centro comercial, dejé que ella fuera un poco por su cuenta ya que, a diferencia de mí, era una apasionada de las compras.
Llevaba el móvil en la mano, mirando con desesperación a la pantalla para ver si Justin me respondía, a sabiendas de que un alegre sonidito me avisaría de cuando este respondiera.
-Eh, Sel, me voy a mirar los libros a Fred´s. Ahora venme a buscar.
-¡Claro!
Salí de la tienda de ropa y me encaminé a la librería.
Me perdí entre los libros que allí había y, sin querer, ya que iba con la vista perdida entre los títulos, me choqué con alguien y el móvil se me cayó de la mano.
-Oh, perdóname-dije, disculpándome-No te había visto.
-No, perdóname tú a mí. Iba leyendo los títulos y no te vi.
Era un chico, una cabeza más alto que yo y de complexión delgada.
Tenía el pelo como antes solía tenerlo Justin hasta que a su madre le dio un venazo e hizo que se lo cortara y los ojos verdes.
Y además una bonita sonrisa, como bien pude comprobar.
-No tiene importancia.
-Tu cara me suena... ¿Nos conocemos de algo?
-Hum, lo lamento, para recordar rostros soy muy mala... Aunque ahora que lo dices, sí, tienes razón... ¿Dónde te he visto yo antes?
-Bueno, trabajo en The Hole, Tom es mi padre...
-¡Ah, claro! Te veo allí cuando voy a ver a Justin.
-Siempre estás allí. Cada jueves, aunque hacía tiempo que no ibas.
-¿Llevas una lista de cuándo voy y cuándo no?-dije, sonriendo.
-No, claro, pero es que tienes una cara díficil de olvidar.
Sonreí.
Aquel chico era demasiado amable conmigo.
Sospechoso.
Nadie era tan amable así. No cuando hay cazadores cerca y tú eres su presa.
-Ya, me lo dicen mucho.
Esta vez el que sonrió fue él.
-¿Sabes? Tu novio toca muy bien. Nos venía también muy bien la cantidad de gente que atraía los jueves, ¿por qué no va a venir más?
-¿Qué? Oh, no es mi novio. Yo ya estoy prometida con otra persona.
Esto era aún más sospechoso.
Seguro que Kate andaba detrás de todo esto. No sabía dónde estaba y quería averiguarlo por medio de este chico. Buen intento, Kate, pero yo siempre voy un par de pasos por delante.
Y no iba a decir nada que pudiera perjudicar a Justin.
-¿Qué? ¿Prometida? ¿Pero cuántos años tienes?
-Dieciocho, recién cumplidos.
-¿Y te casas a tan temprana edad? Tienes que estar muy enamorada...
-Bueno, yo quería esperar, pero es algo así como una especie de tradición familiar.
-¿Qué clase de familia de hoy día hace casarse a su hija de dieciocho años?
-Una con la mente estancada en el siglo pasado.
Rió.
-Tienes razón. ¡Ah! Aún no me he presentado. Soy Josh, encantado.
-Cris.
-¡Cris! ¿Dónde estás?
Me di la vuelta para indicarle a mi amiga dónde estaba.
Esta me vió y asintió.
Me giré para mirar a Josh.
-Mi amiga está ahí y creo que debería irme ya.
-Oh, bien. Encantado de haberte conocido.
-Lo mismo. ¡Adiós!
-¡Espera! Se te había caído esto.-dijo, tendiéndome mi móvil.
-Ah, gracias.
Lo metí en el bolsillo y volví con Sel.
-¿Quién es ese?-dijo, mirando a Josh con ojos inquisidores.
-Josh, el hijo de Tom, ya sabes, el del bar donde tocaba Justin.
-Ah, ¿y qué hacía hablando contigo?
-La verdad es que no lo sé. Pero bueno, ¿nos vamos?
-Pues sí, porque ya he gastado todo el dinero que podía gastar, así que...
Mientras conducía de vuelta a casa, el alegre tono que había estado esperando toda la tarde sonó. Estuve a punto de parar a un lado de la carretera para mirarlo, pero decidí que le mensaje no se iba a borrar y que estaría ahí cuando volviera a casa.
Y así fue.
Corrí, me tumbé en mi cama y lo leí.
"¡Felicidades otra vez! (: ¿Me echas de menos? lol Es curioso, ya que yo también te echo de menos a ti. Aquí, sin ti ni Sam, me siento muy solo..."
Estuvimos casi toda la noche mandónos mensajes, hasta que le dije que ya era hora de dormirnos.
Dejé el móvil en la mesilla y, aunque según decían por ahí me lo habían prohibido, fui al bosque y me transformé.
Llegué a casa de Justin y, como hice ayer, me tumbé bajo su ventana.
Le había prometido que velaría por su madre y eso iba a hacer.
Pasó una semana... Y no pasó nada.
Quitando la vez que fui a clase del señor Hilton con la camiseta que me regaló Jus y me echó de clase. Justin se rió mucho con eso.
Dejando a un lado ese pequeño incidente, no pasó nada.
Ni rastro de los cazadores, ni de Kate.
Tampoco hubo más desapariciones.
Es como si con la ida de Justin, todo se hubiera ido con él.
Esa semana no me dejaron salir de casa para ir al bosque y aunque le rogaba a mi padre que me dejara salir un poco, era inflexible. Estaba obsesionado con la idea de que había conseguido escapar dos veces de milagro de los cazadores... y que no podría escapar una tercera.
Así que como estaba secuestrada en mi propia casa me pasaba las tardes y las noches con el móvil, hablando con Justin. Solo paraba cuando se me acababa la batería y dejaba el móvil cargando ya que si seguía usándolo mientras cargaba, no me duraría el móvil ni tres días más.
Pasó otra semana.
Otra semana que pasé encerrada en casa y ya estaba que me subía por las paredes.
Como al bosque no podía acercarme, cogí el coche de Sel (mis padres me dijeron que cuando me casara me regalarían uno) y me fui a dar una vuelta por ahí con él.
Mi mano se dirigió a la radio y puse una emisora al azar.
"Y ahora os dejamos con la canción de un adolescente canadiense que está sonando en todas las radios y está dando la vuelta al mundo".
As long as you love
I'm under pressure, seven billion people in the world trying
to fit in
Keep it together, smile on your face even though you feel like frowning
Sonreí.
¡Era As long as you love! ¡Mi canción!
Ya sabía que Justin la había grabado en el estudio porque hace unos días me dijo "¿Sabes que estoy haciendo? ¡Estoy grabando tu canción! le hemos metido un par de instrumentos más y ahora suena mejor. Te va a encantar", pero de ahí a que sonara en las radios... Era íncreible.
Justin verdaderamente estaba cumpliendo su sueño.
Y yo era inmensamente feliz por ello.
Volví a casa y subía por las escaleras rumbo a mi cuarto para otra sesión de mensajes diarios con Justin cuando mi padre me llamó para que fuera a la cocina.
-¿Qué?-dije, un poco enfadada porque me retrasaban de hablar con Justin.
-Queremos hablar de una cosa contigo-dijo mi padre mirando a mi madre.
Me senté en un taburete y apoyé las manos sobre la mesa.
-Vosotros diréis.
-Es sobre Jared y tú.
-¿Qué nos pasa?
-Por el amor de Dios, hija. ¿Te atreves a preguntarnos que qué os pasa?
Mi madre miró a mi padre tratando de calmarle.
Yo les miraba sin entender nada.
-No os parecéis en nada a una pareja a punto de casarse-dijo mi padre.
-¿Ah, no? Pues perdóname por no saber qué hacen ese tipo de parejas...
-¿Cuánto tiempo pasas con él al día?-inquirió.
-¿Al día? Em...
-Nada, si acaso le ves una vez al día.
-Bueno, ¿y qué? Así experimento el amor a distancia.
-Cris, esto no es un juego.
-Yo no estoy jugando.
-Se supone que hace dos semanas que deberíais estar casados... Y deberías mostrarte afectada, al menos, porque por las circustancias que sean no pudísteis realizar la boda. La casa está terminada ya, así que hemos pensando que podríais mudaros allí ya.
-¿Qué?
Me explicaré.
Cuando se produce un compromiso de matrimonio, la pareja tiene que mudarse a una casa en el bosque. Mis padres empezaron a construir esa casa cuando yo tenía 11 años.
-No podemos mudarnos hasta estar casados.
-Y esa es otra cosa de la que también queremos hablar. Hace más de dos semanas que no ha vuelto a ocurrir ningún otro... Altercado, por lo tanto, creemos que deberíais fijar de nuevo la fecha de la boda. Bueno, miento. Ya lo hemos hecho. Te casarás el 22 de junio.
-¡¿Qué?! ¿El mes que viene? ¡Si estamos a principios de Mayo!
-Pues tienes todo un mes y parte de otro para ocuparte del vestido y lo que quieras.
-¡No puedes decirme cuando casarme! ¡Eso es decisión mía!
-¡Ha sido Jared quién ha dictado el día!
-¡¿Y él qué tiene que ver con mi vida?!
-¡Es tu futuro esposo!
Me levanté del taburete y pegé un golpe a la mesa.
-¡Pues ojalá no lo fuera! ¡Os odio! ¡Os odio a los dos por obligarme a casarme con alguien al quién no quiero!
-¡Bueno, pues si no le quieres te va a tocar aguantarte! Las cosas son así y así van a ser.
Me quedé mirando a mi padre con aire desafiante y con lágrimas en los ojos.
-Os odio. A los dos.
Y me fui de allí, saliendo por la puerta.
Aún no me habían levantando la prohibición de salir al bosque, pero a mí me dio igual.
Me quité la ropa y me transformé.
Corrí, corrí y corrí, tratando de cansarme y evitar así hacerle daño a alguien si se acercaba.
Estaba totalmente furiosa.
Llegué hasta el río.
Me metí en el y después me transformé a mi forma humana.
El agua estaba helada, con el pelaje antes no lo había notado tanto.
Nadar un rato me vino bien para despejarme.
Seguía tremendamente enfadada.
¿Qué te dije de venir al bosque sola?
Un enorme lobo apareció entre los árboles.
Sé cuidarme sola, Jared.
Ya, no hace falta que me lo jures.
Empezó a meterse en el agua.
¿Qué haces? Estoy desnuda, ¿sabes?
Ya, es lo que suele pasar cuando nos transformamos.
Ni se te ocurra transformarte. Si lo haces, gritaré que me acosas.
Soy tu prometido, creo que tengo derecho a acosarte.
No tiene gracia.
No lo dije para hacerte reír.
Me sumergí en el agua y, cuando salí, yo también estaba transformada.
No me apetecía nada que él me viera sin ropa.
Estuvimos los dos bañándonos en el río.
Estaba segura que mi padre, usando la mente de Jared, nos estaba viendo y seguro que asentía para sus adentros.
Maldito fuera el mundo y todo lo que él contenía.
Cuando pude coger el teléfono de nuevo, le conté a Justin lo del día de mi boda.
Pasaron unos días y él no respondía.
Eso me asustó.
¿Y si le había pasado algo?
Cogí una mochila, eché algo de ropa y dinero y me metí en el coche de Sel.
El móvil me sonó.
Corrí a ver si era Justin, pero para mi sorpresa, era Josh.
"¡Eh! Soy Josh, ¿te acuerdas de mí? (: ¿Te apetecería tomar algo en el bar de mi padre?"
Eso apestaba a trampa.
Ay, Kate, qué poco inteligente eres.
¿Y cuándo había conseguido este chico mi pin? ¿Lo metería cuando me giré para llamar a Sel? ¿O le había cogido el móvil a Justin y a este le tenían capturado los cazadores?
"No gracias, no puedo. Quizá otro día"
Guardé el móvil en el bolsillo y pisé el acelerador.
Tenía que encontrar a Justin, saber si estaba bien.
Tenía que volver a verlo.
Casi tres semanas sin verle, cuando jamás habíamos estado separados, era demasiado tiempo.
¡Cris, Cris! ¡Detente! ¿Qué te crees que haces? ¡No puedes irte del pueblo!
¡Cállate Sel! ¡Cállate y dame permiso!
¡No puedo hacer eso!
¡Justin puede estar en peligro! ¡Dame el permiso!
¡Podría ser una trampa!
¡Te ordeno que me des permiso!
Vale...
Gracias.
Os explicaré.
Un alfa no podía salir del territorio que tenía asignado (en mi caso, este pueblo) sin el consentimiento de alguien de la manada, porque como lo hiciera sin el consentimiento, se rompería la conexión establecida entre la manada y el alfa y este sería un lobo solitario, como el chico al que mataron los cazadores en mi presencia.
Jamás había salido del pueblo. Jamás me habían dejado.
Cuando mi padre se enterara lo más seguro es que me mataría, bueno, primero me haría casarme y después me mataría, pero tenía que hacerlo.
Traspasé los límites del pueblo.
Ahora, este era un mundo nuevo y desconocido para mí.
Pero tenía que hacerlo, tenía que arriesgarme.
Tenía que volver a ver a Justin una vez más.
¡Bueno gentecilla! Pues aquí el último capítulo de esta novela antes de que me vaya. Estaré ausente unos quince días, no más espero y cuando vuelva, seguiré escribiendo. Os dejo con la intriga, ¿qué le habrá pasado a Justin? ¿Por qué no responde? Esto y mucho más en el 9.
Besos
Cris Vila Jb (Tuenti) @Cris_Jbieber (Twitter)

Haz un maraton! xfaaaaa me encanta tienes que seguirla o morire
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