domingo, 19 de agosto de 2012

Capítulo 9


La ciudad.
Al fin estaba fuera del pueblo.
Estaba abarrotada de gente y tiendas con carteles luminosos que te llamaban la atención.
Había llegado a la ciudad, pero ahora, ¿cómo encontraba la casa?
No podía preguntar por su dirección porque no me la sabía.
En ese preciso momento recordé el dibujo que tenía guardado en una carpeta en mi escritorio, que de hecho, me tendría que haber traído.
Era un mapa, dibujado por un Justin de siete años, que te decía cómo llegar a su casa. Lo había hecho porque sabía que yo nunca salía del pueblo, pero que, si algún día lo hacía y quería ir a visitarle si estaba con su padre, pudiera guiarme usando su mapa.
Si me esforzaba, podía recordar el dibujo y lo que era mejor, la voz de Justin con siete años explicándome el recorrido.
Recuerdo que me encantaba cómo me lo explicaba y le había pedido mil y una veces que lo hiciera.
"Primero, verás una tienda que tiene una guitarra muy, muy grande de color azul".
Busqué con la vista dicha guitarra y la vi.
"Giras dos veces a la derecha y tienes que ver al final de la calle una valla publicitaria que tiene la esquina de la derecha rota"
Hice lo que Justin con siete añitos me dijo y ahí estaba, la valla publicitaria rota.
"Después hay tres rotondas. Sigue para delante las tres veces"
Pasé las tres rotondas.
"Después tienes que seguir recto hasta ver un McDonadl´s"
Así lo hice.
"Cuando lo hayas visto, tienes que contar hasta treinta y cinco muy despacio y estarás en mi puerta".
Conté hasta el número que me dijo y me detuve delante de una valla no muy alta la cual tenía la puerta abierta y que daba a un portal.
Aquí debía de ser y esa debía de ser la valla que Justin me dijo que saltaba en su carta.
Busqué aparcamiento y lo encontré no muy lejos de allí.
Fui al portal.
¿Cuál era su puerta?
Cerré los ojos e intenté concentrarme en recordar.
"Mi puerta está en el piso cuatro y es la B, de Bieber".
¡Ah! ¡4º B! ¡Ya me acordaba! Justin siempre decía lo orgulloso que estaba de que la letra de su puerta coincidiera con la primera letra de su apellido.
Llamé, mas nadie me contestó.
Llamé más veces.
Nada.
Me senté en el bordillo de la puerta del portal.
¿Y ahora qué?
Una señora entrada en años se acercó y sacó las llaves.
Me levanté para dejarle pasar y pasé tras ella.
-¿Qué haces aquí?-dijo la mujer, mirándome de arriba a abajo.
-Vengo a ver a un amigo.
-¡Ah, bueno...! Siempre decís lo mismo. Pues Justin no está ahora.
Se dio la vuelta y comenzó a subir las escaleras con dificultad.
-Malditas fans que no hacen más que entrar y llenarle el buzón al pobre chico...
-¿La ayudo, señora?-dije, amablemente.
Al principio no quiso aceptar mi ayuda, pero acabó aceptando y la ayudé a subir la escalera.
-Has sido muy amable, cielo.
-No hay de qué, de verdad. ¿Usted conoce a Justin?
-¿Qué si lo conozco? ¡Desde bien chiquitín que venía a ver a su padre! Desde ahí le conozco, fíjate. Se venía muchas veces a mi casa a merendar galletas, cómo le gustaban las galletas que hago. De vez en cuando se las sigo haciendo, aunque ya es díficil pillarle porque rara vez viene por aquí... Bueno espera, sí, ahora sí que viene a menudo, al que no veo es a su padre...
Abrí la boca para hablar, pero ella siguió hablando.
-Era un chico muy hablador, no paraba de decir que algún día sería famoso y que sus padres volverían a estar juntos. Ah, cuánto le hubiera gustado a ese pequeño que sus padres volvieran... Y siempre hablaba de una amiga o una prima, ya no me acuerdo, a la que adoraba con locura. ¿Cuál era su nombre? Algo con C...
-¿Cristina?
-¡Exacto! ¿La conoces? Justin siempre dijo que era muy guapa.
Me sonrojé.
¿Se podía saber qué iba diciendo de mí por ahí?
-Claro que la conozco. Soy yo.
Por si acaso no me creía, le enseñé el fondo de pantalla de mi móvil.
Era una foto de Justin y yo, con nueve años, sentados en un banco del parque de atrás de la escuela.
Esa foto la tenía impresa y tuve que escanearla para poder tenerla en el móvil.
-¡Ah, es el pequeño Justin! Y sí, esa chica eres tú, sí. Vaya, pues sí eres bonita, sí.
Eso me hizo sonrojar aún más.
Subí con la mujer en el ascensor y no se callaba nunca.
Se bajó en el tercero y yo subí un piso más.
4ºB.
Llamé al timbre, a sabiendas de que nadie me abriría.
Y así fue.
Llamé con la mano y, para mi sorpresa, la puerta se abrió, dejándome ver la oscuridad que había tras ella.
Miré a un lado y a otro.
No había nadie.
Entré y cerré la puerta tras de mí, quedándome en la más completa oscuridad.
-¿Hola? ¿Justin? ¿Jeremy? ¿Hay alguien?
No obtuve respuesta.
Tanteé la pared en busca del interruptor de la luz y al fin di con él.
Me encontré en un salón que tenía pinta de acogedor. Vi también una cocina.
A mi lado había un pasillo y fui por ahí.
Vi una puerta con un póster de Chuck Norris.
Puse los ojos en blanco.
No había ninguna duda, esa era la habitación de Justin.
Abrí la puerta y observé con curiosidad el interior.
Encendí la luz.
Las paredes estaban repletas de póster de Chuck Norris, Michael Jackson y camisetas de hockey, premios y ese tipo de cosas.
Había una cama que tenía unas sábanas con la bandera de Canadá (Justin era muy patriótico), un escritorio con un ordenador y una estantería con discos y algún que otro libro.
Me acerqué a su cama y rocé la colcha con los dedos.
-¿Dónde estás, Justin?
Lo pregunté en voz alta, a sabiendas de que nadie me respondería.
Me senté en la cama y miré la habitación.
Olía a Justin y era como si él estuviera allí, como si hubiera ido al baño o a la cocina y en cualquier momento pudiera entrar por la puerta y sonreirme de aquella manera que... En fin, eso no iba a pasar, así que, ¿para qué pensarlo?
Me fijé entonces en que no toda la pared estaba ocupada por póster y demás. Tenía un corcho donde habían un montón de fotos.
Me levanté y me acerqué al corcho para mirarlo mejor.
No pude evitar sonreír.
¡Eran fotos de nosotros y los chicos! Ahí estaba él con Chaz y Ryan, haciendo una pose cani con Jared, con Sel en brazos, todos nosotros juntos... Había también muchas fotos conmigo.
¡Estaba la foto que yo tenía de fondo de pantalla y todo!
Él y yo con cuatro años en una nevada especialmente grande que cayó ese año, él y yo con siete años bañándonos en la piscina de los padres de Ryan, él y yo con ocho años abrazados, él y yo con trece años haciendo skate, él y yo con quince años en el baile de primavera (Ryan quería haber ido conmigo, pero Justin me lo preguntó antes), él y yo, con dieciocho años, abrazados al lado de su coche... Esa foto nos la hizo su madre el día que se fue a las nueve de la mañana.
Pues esta foto la quería yo.
Le quité la chincheta y la quité del corcho.
Le di la vuelta y me sorprendí al ver que había puesto la fecha.
" Jueves x de abril de 2012. Cris y yo, 18 años"
¿Tendrían todas las fotos las fechas?
Fui quitándolas todas.
"Domingo x de enero de 1998, Viernes x de julio de 2001, Martes x de marzo de 2002..." E incluso ponía las edades "4 años, 7 años, 8 años..."
Íncreible.
Cayeron dos cosas al suelo cuando quité todas las fotos.
Me agaché y las cogí.
Uno era un dibujo, hecho en un cuaderno grande de cuadritos.
En él salíamos Justin, Sam y yo.
Yo era un monigote con vestido y pelo largo que agarraba de la mano al monigote de Justin, más alto.
Sam era una especie de araña con solo cuatro patas y orejas puntiagudas.
Sobre cada uno de nosotros había una flecha con nuestros nombres.
Le di la vuelta al dibujo.
"Siete años".
La edad en la que a Justin le había dado por dibujar.
Lo otro era una tarjeta.
La leí.
Era la dirección de unos estudios.
¡Premio, ahí debía de estar Justin!
Miré el reloj.
Eran casi las ocho de la noche y empezaba a estar muy oscuro.
Me guardé la tarjeta en el bolsillo del pantalón, coloqué las fotos y el dibujo en el corcho como creí que estaban antes y la foto, la que yo quería, la guardé dentro de "Los Juegos del Hambre", libro que siempre iba conmigo. Era como una especie de Biblia para mí.
Salí de casa de Justin y cerré bien la puerta.
Volví al coche y miré la tarjeta.
Vale, no tenía ni idea de dónde estaban los estudios, pero podría preguntar a alguien.
Miré por la ventanilla.
Perfecto, antes estaban las calles repletas de gente y ahora, que neceista preguntarle a alguien, no había nadie.
Decidí arrancar y dar una vuelta para buscar a alguien.
Vi un chaval no muy lejos de mí y paré a su lado.
-Disculpa, ¿podrías indicarme cómo se va a los estudios _____?
El chico se me quedó mirando.
-No cariño, eso no lo sé, pero podría ayudarte en otra cosa, no sé si me entiendes...-dijo, mirándome los pechos.
Puse mala cara.
-De eso ya estoy servida, gracias.
Arranqué.
-Menuda zorra....
Paré y me bajé del coche.
-¿Qué me has dicho?
El chico sonrió.
-¿Te lo has pensando mejor, cariño?
Le metí un puñetazo en el estómago y cayó de rodillas delante de mí.
Me arrodillé para ponerme a su altura.
-¿Qué me dijiste antes?
-N-nada...
-Eso creí oír.
Me puse de pie, le puse el pie derecho en el hombro y le lancé hacia atrás.
Le dejé en el suelo, subí al coche y me fui.
Estúpido chaval.
Me encontré con una señora que paseaba un enorme gran danés.
Quizá ella no quisiera violarme.
En efecto, la mujer, muy amable ella, me indicó cómo llegar y en menos de veinte minutos ya estaba allí.
Había un guardia en una caseta que de seguro no me dejaría pasar sin identificarme. Controlaba una de esas barras que se levantaban para que pudieran pasar los coches.
Aparqué no muy lejos de allý me dirigí a la alta verja que impedía el acceso. Con una agilidad que sería la envidia de cualquier gimnasta, trepé por ella y salté dentro hacia incluso un mortal y cayendo de pie.
Una vez dentro corrí por el aparcamiento y entré en recepción. 
No había nadie.
Vale, ya había llegado, ¿y si Justin no estaba aquí?
Eché a andar por los pasillos, buscándolo cuando un vigilante me vio.
-¡Eh! ¿Qué haces aquí?
-Oh.
Eché a correr a falta de una coartada y, cuando doblé un pasillo a la izquierda y pensé que podría darle esquinazo, otro guarda me atrapó.
-¡Suélteme!-dije, intentando resistirme a su agarre.
-¡Malditas beliebers! ¡No hacen más que colarse dentro!
Al oír "belieber" paré de resistirme.
Esa es la palabra que yo usé para referirme a sus fans.
Y seguí gritando y debatiéndome contra el guardia.
A un par de metros, vimos entonces a dos hombres que me daban la espalda, detrás de estos parecía haber un hombre más pequeño.
-¿Qué pasa ahí?-dijo el hombrecillo, que asomó la cabeza por detrás de uno de los hombres.
Y reconocí la cara, como había reconocido la voz.
-Oh, nada-dijo el guarda que me había perseguido-Otra fan que ha vuelto a colarse, ahora mismo la echamos.
-¡Justin!-grité entonces yo.
Y él, que hasta entonces no había podido verme bien gracias al forcejeo entre el guarda y yo, me reconoció.
-¡Cris, dios mío! ¡Estás aquí!
Apartó a los dos hombres y corrió a mi encuentro.
-¡Suéltala inmediantamente, Jerry! ¡No es una belieber, es mi amiga!
-¿Qué?
Jerry me soltó y abracé a Justin.
Justin me abrazó.
-¿Y qué manera es esa de tratar a mis beliebers, Jerry?
-Se coló y echó a correr y...
-No vueltas a tratar a ninguna de mis chicas así, ¿me oyes?
Jerry asintió.
Justin entonces se centró en mí y cambió su cara de cabreo por una sonrisa.
-¿Y qué tal, Cris? ¿Cómo tú por aquí? ¿Cómo me has encontrado? ¿Han vuelto a dispararte otra vez?
Le señalé con los ojos a las personas que tenía detrás que escuchaban con atención.
-Es que mi amiga hace tiro con arco, ¿sabéis? Y el otro día le rozó una flecha la pierna y eso...
-Vale Justin, no lo arregles.
Él rió.
-Luego me lo contarás. ¡Ven, voy a presentarte a Scooter y a enseñarte el estudio!
Así lo hizo.
Media hora más tarde, ambos abandonábamos el edificio.
-Normalmente no salgo tan tarde del estudio, pero hoy nos hemos quedado perfeccionando Believe y bueno...
-Dime, ¿es frecuente que las chicas se cuelen en el estudio?
Sonrió.
-¿Celosa, Cris? Quién me lo iba a decir a mí...
-Osea que sí, ¿no?
-Ajá. Se han colado hasta chicos y todo para verme.
-¿Qué me dices? ¿En serio?
Salimos al aparcamiento.
-¿Te has traido el coche?-preguntó.
-¡Hombre claro! ¿Cómo crees sino que vine? ¿En burro?
-Estaría bien. Una forma ecologica y sencilla de viajar.
-¿Y tu coche?
Se encogió de hombros.
-Mi padre me lo pidió prestado hace un par de días para esas excursiones que hace él y no he vuelto a saber nada de él.
-¿De tu padre o del coche?
-Del coche, ¿por?
-Porque antes hablé con la vecina y dijo que hacía tiempo que no veía a tu padre...
-¿Qué interrogaste a mis vecinos? Pero... ¿Se puede saber qué está pasando aquí? Creo que tienes demasiadas cosas que contarme.
-Lo haré, pero antes... ¡Atrapa!
Y le tiré las llaves, que él atrapó al vuelo.
-Conduces tú.
-Vale, qué remedio...
Antes de meternos en el coche, le abracé de nuevo.
-Ha sido mucho tiempo sin ti, Jus.
-Tres semanas, Cris.
-Una vida para mí. Nunca me acostumbraré a estar sin ti.
-Cuando estés casada con Jared, no te acordaras tanto de mí, ya lo verás.
-Eso jamás. Tú siempre serás lo primero para mí.
Me dio un beso en la frente y nos sentamos en el coche.
Arrancó y nos fuimos.
-Ahora dime, ¿qué haces aquí? Tengo entendido que no podías salir del pueblo.
-Primero dime tú, ¿por qué no me contestabas a los mensajes ni me cogías ninguna llamada?
Justin sonrió.
-No me lo digas. Has quebrantado la prohibición de salir del pueblo... ¿Sólo para asegurarte que estaba bien?
-Exactamente. Estaba asustada, Jus. Pensé que te habían cogido los cazadores o que...
-¿O qué?
-Algo peor que es mejor que ni oigas.
-¿Qué te va a pasar ahora?
-¿A mí?
-Sí, por salir del pueblo.
-Me... No lo sé. Me castigarán.
-¿Cómo? Según me cuentas no sales y te van a casar con alguien al que no quieres. ¿Cómo van a castigarte de otra manera que te haga más daño?
-Pues si no pueden castigarme psicológicamente, recurrirán al castigo físico.
-¿Te pegarán? ¿Tus padres?
-Nadie ha dicho que tengan que ser ellos mismos.
-No lo entiendo.
-Mejor es que no lo hagas.
Suspiró.
-No contesté porque he perdido el cargador del teléfono y se me murió la batería.
Rompí a reír.
-¿Qué? ¿De qué te ríes?
-Me río de que me he jugado el cuello pensando que tendría que salvarte de unos cazadores y resulta... ¡Qué todo es por un cargador perdido!
Paré de reír.
-¿Pues sabes qué? Que me alegro que lo que perdieras. Aunque me castiguen de cualquier manera imaginable... Esto ha servido para que pueda verte, porque era algo que me hacía falta.
Suspiré y canté, mirando por la ventana.
-Te echado de menos. Todo este tiempo he pensando en tu sonrisa y en tu forma de caminar...
-¿Sólo has pensando en eso de mí? Vaya, yo he pensando en ti, en tu forma de reírte, en esa manera que tienes de andar que parece que flotas, el sonido de tu voz, la manera en la que tus brazos se posicionan para abrazarme...
-Vaya, creo que hemos pensando mucho el uno en el otro.
-Ha sido mucho tiempo separados.
-Tres semanas.
-Una vida para mí.
Sonreímos los dos.
-¿Tienes hambre?-preguntó.
-No me lo digas. ¿McDonadl´s?
-No sé como lo haces, pero siempre me lees la mente.
-Son muchos años a tu lado, Jus.
Se detuvo al lado del Mcauto.
-¿Qué quieres?
-Lo que quieras tú.
Sonrió.
-Está bien.
Pidió y después echó mano a la cartera.
-Eh, no, pago yo-dije.
-¿Qué? ¡Ni hablar! Si te dejara pagar a ti, no sería un buen caballero inglés.
-Pero si eres canadiense...
-Y bien orgulloso de ello que estoy.
Pagó, recogimos la comida y aparcó al lado de su casa, justamente en el mismo sitio donde yo aparqué antes.
Bajamos y él, cargando con la bolsa de la comida, abrió la puerta, subimos en el ascensor, entramos en su casa y nos sentamos a comer en el salón.
Mientras comíamos, le conté que no había pasado durante su ausencia y la conversación con su vecina.
Después fuimos a su habitación y nos tumbamos en su cama a descansar.
Justin miraba con el ceño fruncido la pared.
-¿Qué te pasa, Jus?
-Me falta una foto en el corcho.
-¡Ah! ¿Esta?-dije, sacando nuestra foto del libro.
-Sí, ¿cómo la...?
-Antes entré. La puerta estaba abierta.
Y le conté mi pequeña excursión.
-Ah, pues tengo una impresora aquí.
La señaló con la cabeza.
Pues antes no me había fijado.
Me hizo una copia de la foto en papel de foto.
Justin le seguía dando vueltas a lo de la puerta abierta y dijo que le diría a su padre de cambiar la cerradura, por si estaba ya estaba antigua.
Nos pasamos mucho rato mirando las fotos y comentando los buenos recuerdos que nos traían y, cuando estuvimos cansados, nos tumbamos en su cama y nos arropamos con su manta de Canadá.
-Ya no tengo miedo.-dijo de pronto.
-¿Y eso?
-Porque te tengo aquí conmigo para protegerme.
Sonreí y le abracé.
-Aún no entiendo muy bien esto que te está... Bueno, que nos está pasando, pero mientras estés conmigo, todo estará bien y no me hará falta entender nada. Eh, ¿estás llorando?
Asentí mientras metí la cabeza en su pecho.
Él me dejó llorar agusto, mientras que con un brazo me abrazaba y con el otro me tocaba el pelo. Su mejilla estaba sobre mi cabeza y cantaba por lo bajito As long as you love, tratando de calmarme.
Estaba cansada de hacerme la fuerte por él y por mis amigos.
Nunca jamás me había quejado de lo que mis obligaciones como licántropo me hacían hacer, pero es que ya no podía más.
Me había pasado la vida obedeciendo órdenes, sometida a un riguroso entrenamiento, siempre limitada, sin libertad, sin privacidad a la hora de pensar en mi propia cabeza, siempre tenía que estar vigilante y ya estaba cansada de hacer todo eso.
Quería hacer mi propia vida, no la que los demás quisieran que hiciera.
-No quiero casarme, Jus, no quiero.
-Lo sé Cris, lo sé.
Al final me quedé dormida entre sus brazos y entre mis lágrimas.
Tuve que irme a la mañana siguiente.
Desayunamos algo y bajamos al coche.
Ninguno decíamos nada sobre lo ocurrido por la noche.
Abrí el coche y abracé a Justin.
-Quédate conmigo-me susurró al oído, poniéndome los pelos de punta.
Me aparté de él.
-Tú tienes que viajar y yo tengo que casarme. Así son las cosas, Jus.
-Pero te necesito conmigo.

Le besé en la mejilla y subí al coche.
-Cómprate un cargador, ¿vale? Hablaremos todos los días.
Justin se apoyó en la ventanilla.
-Prometo ir a verte, ¿vale? En cuanto tenga un día libre, iré a verte.
Asentí con la cabeza.
-Ah y quédate esto-dijo, tendiéndome el dibujo de Sam, él y yo-Creo que te gustó, ya que no hacías más que mirarlo.
-Muchas gracias.
Me besó en la mejilla y se apartó de la ventanilla.
Se despidió con la mano y arranqué y me fui.
Puse la radio y, no llevaba ni la mitad del camino cuando empezó a sonar Stay, de Miley Cyrus.
Oh I miss you 
Oh I need you 
And I love you more than I did before 
And today I won’t see your face 
Nothing’s changed 
No one can take your place 
It gets harder every day 
Say you love me more than you did before 
And I’m sorry it’s this way 
But I’m coming home 
I’ll be coming home 
And if you’ll ask me I will stay 
I will stay 
[Oh te extraño 
Oh te necesito 
Y te amo más que antes 
Y hoy no voy a ver tu cara 
Nada ha cambiado 
Nadie puede ocupar tu lugar 
Se pone más difícil cada día 
Di que me amas más que antes 
Y yo siento que sea de esta manera 
Pero vuelvo a casa 
Estoy yendo a casa 
Y si tu me pides que me quede, 
Me quedaré]
Detuve el coche a un lado de la carretera.
Parecía que la canción hablaba de nosotros, de Justin y de mí, sólo de mí, de mi historia... Bueno, salvo el pequeño detalle del amor y eso de decir que me amas más que antes.
Well I tried to live without you 
The tears fall from my eyes 
I’m alone and I feel empty 
And I’m torn apart inside 
I look up at the stars 
Hoping you’re doing the same 
And somehow I feel closer 
And I can hear you say 
Oh I miss you 
Oh I need you 
[Bueno, yo traté de vivir sin ti 
Las lágrimas caen de mis ojos 
Estoy sola y me siento vacía 
Me estoy desgarrado en el interior 
Levanto la vista hacia las estrellas 
Con la esperanza pensar que estás haciendo lo mismo 
Y de alguna manera me siento más cerca 
Y te oigo decir 
Oh te extraño 
Oh te necesito]
Justin me había dicho que me quedara, que me necesitaba con él.
Y yo quería quedarme. Yo le necesitaba a él.
Entonces, ¿qué me impedía dar la vuelta?
De momento, necesitaba mis cosas.
¡Me lo pensaría! Volvería a casa y pensaría el volver con él.
Volví a la carretera.
No tardé mucho en llegar a casa.
Aparqué el coche y, antes de que pudiera abrir la puerta y bajarme, alguien la abrió por mí y, cogiéndome del pescuezo, me sacó del coche.
-¡¿Dónde estabas?! ¡¿Eh?! ¡¿Dónde estabas?!-gritó mi padre, zarandeándome.
-¡Suéltame!
-¡¿Dónde estabas?!
-¡Fui a ver a Justin!
-¿Al humano?
-¿Tú también, papá? ¡Suéltame!
-¡Ya sabía adónde habías ido! ¡¿Con quién te crees que estás hablando?! ¡¿Cómo te has atrevido a irte del pueblo?!
-¿Y a ti qué te importa?
Me cruzó la cara de un guantazo con la mano que tenía libre.
-¡Al principio pensé que te había capturado los cazadores! ¡Y menuda la sorpresa que me llevé al saber dónde estabas de verdad! ¡No puedes pedir permiso cuando quieras para hacer lo que quieras!
-¡Te odio! ¡Te odio a ti, a mamá, a todos! ¡Odio mi vida!
Me tiró al suelo y me arreó una patada.
-¡Me da igual a quién odies! Tú tienes que estar aquí, donde naciste y morirás aquí, en este pueblo. Esta es la primera vez que sales y la última en tu vida.
¿Cómo podía mi propio padre tratarme así?
Suponía lo que yo le suponía a él.
Le dejaba en evidencia delante de todos los demás alfas.
La única alfa hembra y daba más problemas que todas las generaciones de alfas de la región.
-No saldrás de casa. Yo te llevaré al colegio y yo te traeré. Vivirás encerrada en casa hasta que te cases.
-Prefiero morir antes que aceptarlo.
Mi padre se arrodilló frente a mí.
-Primero te casas y luego, ya si quieres, te suicidas, pero no vas a dejar sin alfa a este pueblo. Ya me encargaré yo de que no lo hagas.
Me dio unas palmadas en la cabeza y después se levantó, me dio la espalda y se fue.
Abrió la puerta de casa.
-Tienes dos minutos para despedirte del bosque. Pasará mucho tiempo hasta que lo vuelvas a ver.
Cerró la puerta tras de sí.
Ya no podría fugarme.
Nadie me daría el permiso.
Pero tenía un plan.
Tenía que salir bien, pues volver a ver a Justin dependía de que el plan saliera bien.
Me levanté y entré en casa.
-Papá, tienes razón en todo lo que has dicho. Perdóname.
Subí a mi cuarto y me encerré en él.
Me casaría con Jared.
Y lo haría con sumo gusto, porque me enamoraría de él.

¡Bueno, gente! Lamento mucho el retraso, pero por fin, aquí tenéis el 9 (:

3 comentarios:

  1. Que esta diciendo qu ese va a enamorar de el no entiendo nada que clase de plan es eso XD Tengo muchas ganas de leer tu novela , me encanta es una de las mejores que leo y la mas original de todas , me gusta mucho Siguiente Siguiente y u besito amore . Te Quiero Sister¡

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  2. Hola, bueno aquí me tienes comentando en tu maravillosa nove que me tiene totalmente enamorada. En fin, que valor tiene Cris de escaparse de casa y todo eso. Yo estoy segura de que no sería capaz. ¿Cómo que se va a casar con Jared? Por mucho que lo intente dudo que se vaya a enamorar de él si lleva desde que tiene uso de razón enamorada de Justin, a mi parecer. Me encanta tu nove y estaré esperando ansiosa el siguiente! :)

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  3. Dioooooooooooooooooooooooooooooos Criss !
    Me encantaaaaaa la novela,por DIOSSSSSS !! SIGUEE CON ELLA ! ESTAMOS IMPACIENTES !
    Besos:)
    PD: Maryna Hutcherson.

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