Dirigí mis pasos hacia el origen de los aullidos.
Finalmente, llegué a la roca donde había estado acostada el otro día, que era donde solíamos reunirnos los alfa en caso de reunión.
Arriba, en lo alto de la roca estaba sentado Jake, el alfa más mayor de los alfa de ahora, que rondaba los treinta años.
Alrededor de la roca estaban los alfa de los pueblos vecinos, en total, éramos siete.
Yo ocupé mi lugar en el círculo y lo cerré de esta manera.
Todos aquí, menos yo, eran alfas macho.
Ya os había dicho que esta sociedad era muy machista.
Mi padre no había tenido otro remedio que nombrarme alfa al no tener hijos varones, pero, si lo hubiera tenido, hubiera sido él el alfa.
Era la primera vez que acudía a un consejo.
Los consejos eran excepcionales y no se solían convocar a no ser que fuera una situación muy especial y parecía ser que esta lo era.
Gracias por venir-dijo Jake-En estos tiempos que corren últimamente estar unidos es la única solución.
Todos asentimos con la cabeza.
Está desapareciendo gente. Ha pasado de ser un suceso aislado a ser un hecho. Alguien o algo se los está llevando. No es sólo en mi pueblo, en todos los vuestros también está pasando.
Volvimos a asentir.
Lo más extraño de todo esto es que parece que los vampiros no están implicados. No hay ni rastro de su olor.La gente simplemente desaparecede y somos incapaces de protegerles. Nunca nos habíamos enfrentado a una cosa así.
Derek tomó la voz.
De seguir así, llamaran tanto la atención que las autoridades lo sabrán.
No, Derek-le contradijo Dylan, otro alfa-Ya lo han hecho.
Hubo un murmullo de voces de las que no pude distinguir nada en claro.
Y ese es de la otra cosa que quería hablar-continuó Jake- Con la atención de las autoridades, es muy posible que hayan llamado la atención de...
Cazadores.-dijeron todos.
Exacto. Como bien sabemos, no todos los cazadores están contra nosotros. Al principio, nuestra raza se extendía por todo el mundo. A los hombres les asustaba esta forma de nosotros y algunos se dedicaron a cazarnos, con bastante éxito, diría yo, ya que hay algunos países que cuentan sin ninguna población de nosotros. Pero, con nuestro nacimiento, también nacieron otras criaturas, los vampiros. Y, otro grupo de hombres se dedicaron a cazarlos. Por lo tanto, en la actualidad, hay dos bandos de cazadores.
¿Intentas decirnos que quizá intenten cazarnos?-preguntó Scott.
Intento deciros que tenemos que estar todos alerta. Nos enfrentamos a algo nuevo y desconocido para nosotros.
Decidí compartir con los demás lo ocurrido con la vampira rubia.
¿Créeis que tiene algo que ver?-pregunté.
Es muy posible.
Pero dijo que volvería y aún no ha vuelto. ¿Quizá esté...?
¿Reclutando un ejército? Sí, es posible. Pero, entonces, ¿cómo explicamos que su olor no esté por ninguna parte?
Quizá alguien la esté ayudando.
Es posible.
Quizá cazadores u otra cosa...
No descartemos ninguna posibilidad. Bien, esto es lo que vamos a hacer. Nos mantedremos alerta en todo momento y, a la mínima, nos volveremos a reunir.
Todos asentimos, nos despedimos y nos fuimos.
Corrí en busca de mi manada.
Nataly ya no estaba puesto que se había ido con Derek.
Les mostré, usando mis recuerdos, lo que habíamos hablado en el consejo.
Chicos, tenemos que tener cuidado. Si lo que dice Jake es cierto y hay cazadores por la zona, esto pinta mal. Ya no tenemos que estar pendiente solo de los mortíferos vampiros, que ya solos de por sí son muy peligrosos, sino que podrían ir acompañados de cazadores.
La manada entendió qué quería decir y todos prometimos tener cuidado.
Creo que sería bueno que ahora hagamos las rondas por parejas, ¿no créeis?-sugirió Ryan.
A Jared no le pareció una buena idea y se puso a protestar.
Cuando le pregunté que por qué no le parecía bien, no me supo dar una razón concreta, pero se quejaba.
Curioso, muy curioso.
Me da igual lo que opines, Jared. La idea de Ryan es buena y así lo haremos.
Jared me miró mal, pero una orden del alfa era una orden y no podía desobedecerla.
Decidimos que el primer turno lo hicieran Chaz y Jared y los demás nos fuimos. No nos íbamos de vacaciones, sino a patruyar con forma humana el pueblo.
Mientras andaba, vigilando por las calles, decidí llamar a Justin.
-¿Jus?
-¡Cris!
-¿Qué tal, llegaste bien?
-Claro.
Hablar con él me animó un poco la tarde.
Al caer la noche me tocó hacer la ronda con Sel.
¿Qué tal lo llevas con Ryan?
Bien, ya se va haciendo a la idea de que no puedes estar con él.
¿Y?
Y que yo soy su única opción.
Las dos reímos.
Eso está bien.
¿Y tú qué tal lo llevas con Jared?
Fatal.
Ella rió.
Que desastre eres.
¿Yo? ¡Encima! Intenta tú llevar una relación con un pocasluces como él...
Pocasluces, haha.
Jared me importa poco, la verdad.
Menos mal que no te está oyendo ahora mismo...
¡Es que no me gusta! Tiene un lado oscuro que no me gusta ni un pelo. Es... Siniestro. Y oculta algo.
Y, entonces oímos una ráfaga de disparos.
Las dos nos miramos y echamos a correr en la dirección en la que los habíamos oído.
No habíamos llegado al lugar cuando la potente luz de un jeep nos deslumbró.
-¡Ahí hay dos más! ¡Corred, corred!
Empujé a Sel con la cabeza.
¡Corre Sel, corre!
Hubo un disparo y echamos a correr.
El jeep arrancó y se lanzó en su persecución.
Hubo un fogonazo y empujé a Sel antes de que una red con hebras de plata, muy peligrosa para nosotros, la alcazara y atrapara.
-¡Más rápido, más rápido! ¡Se escapan!
Entonces apareció Ryan que se tiró con toda su fuerza contra el jeep y, por poco, lo hace volcar.
Corríamos porque no podíamos hacer nada contra los cazadores. Nos estaba prohibido atacar a los humanos, daba igual que ellos quisieran matarnos o lo que fuera.
Entonces, al empujar a Ryan para guiarle por otro camino y despistar a los cazadores, una de las balas de plata me acertó en la pierna.
Gemí, ya que me ardía y me dolía a horrores.
-¡Le hemos dado a uno!-dijo uno de los hombres del jeep.
Dirigió entonces el foco de nuevo hacia nosotros.
-¡Es el alfa! ¡Y es una hembra!
Vaya, joder.
-¡Dispárale otra vez, Jeff!
No podía dejar que me diera otra vez ya que, si lo hacía, el exceso de plata en mi cuerpo podría provocarme la muerte o que me transformara sin quererlo en mi forma humana.
Salté para evitar que una bala me impactara de nuevo, pero, al caer, apoyé mal la pata que tenía dolida y me acabé de fastidiar la pierna.
No podía correr más.
Y, para colmo, Jeff volvió a acertar en mi hombro con sus balas.
-¡Ya es nuestra, Clar! ¡Ya es nuestra!
Yo cojeaba y no podía apoyar la pata y el hombro me sangraba abundantemente.
Y, entonces, me derrumbé en el suelo.
Antes de que el jeep me diera alcance, Chaz y Jared se tiraron contra el coche y lo hicieron volcar.
¡Rápido, Sel, que se va ha transformar!-le dijo Jared, trayendo a mi amiga del mundo de los empanados.
Sel, rápida como el rayo, corrió hacia el árbol que tenía más cerca y sacó de dentro de él una manta que extendió sobre mí justo en el mismo momento en que regresé a mi forma humana.
Ahogando alaridos de dolor por el hombro, me envolví en la manta y me enrollé en ella.
Sel se tumbó en el suelo a mi lado.
¡Monta, rápido!
Haciendo un esfuerzo sobrehumano me subí en su espalda y salió corriendo conmigo sobre ella.
Ryan y los demás nos seguían, al parecer, volcando el coche, habíamos conseguido detener a los cazadores por ahora.
Volvimos corriendo a mi casa y me tumbaron sobre la mesa de la cocina.
Mientras mi padre me sacaba las balas, entre mis gritos, Jared le contó lo sucedido valiéndose de algunos de mis recuerdos y de los suyos propios.
-Hum, esto no tiene buena pinta-dijo.
-¿El qué? ¿La situación o mis heridas?
-Ambas cosas. Vas ha pasar muy mala noche y puede que un par de días estés fatal, pues has sido envenenada por la plata. Si no te hubieran traído a tiempo...-mi padre no acabó la frase.
Yo, mareada, me tumbé en la mesa.
Estaba empapada de un sudor frío, pero me notaba caliente.
Jared, al pasar su mano por mi brazo, la retiró con rapidez.
-Está ardiendo.
-Normal. Va ha tener fiebre alta durante unos días. Será mejor que la subas arriba y la eches en su cama.
Con cuidado, Jared pasó los brazos por mi espalda y rodillas y me levantó.
Me dejó en mi cama y se tumbó a mi lado.
-Creo que será mejor que te vayas-le dije-Quiero estar sola.
No era una sugerencia, sino una orden, por lo que no pudo replicar y tuvo que irse.
Pasé una mala noche, tal como había predicho mi padre, por la fiebre alta que tenía y porque las heridas, tanto la de la pierna como la del hombro me escocían a rabiar.
Los dos días del puente los pasé en la cama, sin apenas poder moverme. Cuando me miraba al espejo veía más la cara de una muerta que la de una viva.
Cuando Justin volvió de pasar el puente con su padre le dijimos que había caído enferma. (Claro, no podíamos decirle que me habían disparado)
Ese día no asistí a clase, aunque me encontré un poco mejor por la mañana.
-Pues yo hoy pienso ir a patruyar por el pueblo. No puedo quedarme en la cama ni un día más.
-Pero no puedes. Tus heridas aún no han terminado de sanarse...-me dijo mi padre.
-Pero papá, no puedo estar más tiempo sin hacer nada. Eso no va conmigo.
Justin vino a visitarme por la tarde y me trajo los deberes.
-¿Qué tal estás?
-Mejor ahora que estás por aquí.
-Anda ya.
-Cree lo que quieras, iluso. Vamos a ver qué me has traido...¡Ah, deberes de latín no! ¿Por qué me odias tanto?
-Mejor preguntáte por qué el profesor Hilton te odia tanto.
-Esa respuesta ya la sé. Porque yo tengo swag y él no, pero, ¿tú? ¡Tú también tienes!
Rió.
-¿Escuchaste el disco?
-Ajá.
El disco había estado en repetición infinita los dos días que me había pasado en la cama.
-¿Y qué te parece?
-Que es perfecto, como tú.
-¿Y tus canciones favoritas?
-Todas, desde luego, pero Fall y As long as you love me son especiales.
-Me imaginé que serían esas las que más te gustarían, ya que son las tuyas.
-Wow, ¿en serio?
-¡Claro! Bueno, aunque en realidad todo el disco es tuyo, pero bueno...
Le abracé y tuve que contener un grito por el hombro herido.
-Llevo aquí encerrada dos días, ¿crees que podríamos dar una vuelta por el pueblo?
-Claro, vamos. De todas formas tengo que ir porque dejé el coche allí.
-¿Y eso?
-Se me olvidó echarle gasolina y tuve que volver a casa a pie. Ya sabes que en este pueblo la gasolinera está al principio. Mandé a Ryan a llenarlo y lo dejó allí para que Fred lo limpiara un poco, porque el pobre estaba hecho un asco.
Salimos de casa e intenté que no viera que cojeaba. Si preguntaba, sería buena. No sabría cómo explicárselo, ¿quizá que me había torcido el tobillo?
Mientras hablamos, vi pasar el jeep con los hombres de la otra noche y me quedé con la boca abierta.
¡Claro, cómo no lo había pensando! ¡Estaban patruyando el pueblo! Sabían que el lobo al que habían disparado era el alfa de este pueblo y que era una chica adolescente o muy joven debido a cómo era de grande.
¡Oh, mierda!
El coche de detuvo en un semáforo en rojo.
Entonces, el que creí reconocer como Jeff, giró la cabeza y nos observó.
Yo le sostuve la mirada y continuamos andando.
Él iba a girar la cabeza cuando, ¡zas! cojeé. Su vista entonces se fijó en la herida producida por mi padre en mi pierna derecha, que estaba al descubierto y me reconocía como alfa y, por tanto, su presa.
-¡Clar! ¡Clar! ¡La he encontrado, está ahí!
-¡Justin, tenemos que salir de aquí!-le dije.
Él me miró, sin comprender.
-¿Qué te pasa?
Siguió con su vista hacia donde yo estaba mirando y vio a los hombres bajarse del coche y venir por nosotros.
-¡Qué vienen por mí, corre!
Echamos a correr, pero la pierna me dolía demasiado y no paraba de cojear.
-¡No puedo correr!-le gimoteé.
Sin decir nada, pasó sus brazos por mi espalda y mis rodillas, me aupó en brazos y echó a correr.
Yo le pasé los brazos por el cuello y miré hacia atrás.
-¡Nos pisan los talones!
-¡Tranquila, voy por el coche!
Los hombres se dieron cuenta que sin su jeep no nos alcanzarían, así que dieron media vuelta y se dirigieron hacia él.
Conseguimos llegar a la gasolinera y ahí estaba su coche.
Lo abrió, me introdujo en el asiento del copiloto, se sentó y arrancó.
El jeep apareció tras nosotros, pisándonos los talones.
Justin miró por el retrovisor.
-Pero, ¡¿qué son?! ¡¿Quiénes leches son y qué quieren?!
-¡Son cazadores y me quieren a mí!
Él me miró, como si acabara de insultarle.
-¿Cazadores? ¿Cazadores de qué?
-De mí, supongo.
Empezó entonces una persecución por las calles del pueblo.
-¿Se puede saber en qué estás metida, Cris?
-En algo muy feo, eso puedo asegurártelo.
-Agárrate, anda.
E hizo un derrape de película.
-Siempre he querido hacer eso y protagonizar una persecución como la de las películas.
-¿Si? Pues me alegra poder cumplir tu sueño.
Él se giró para mirarme.
-¡Ah, Dios! ¡Estás sangrando!
-¿Qué?
Me miré y era verdad.
Tanto las heridas de hombro como la de la pierna se me habían abierto y sangraban.
-¿Se puede saber qué está pasando aquí?
-No puedo contártelo.
-¡Me dijiste que me lo contarías cuando volviera!
Tuvo que hacer otro derrape para no llevarse a una vieja con su carro de la compra.
El jeep nos seguía pisando las ruedas traseras.
-¡Y te lo voy a contar! Pero no te lo puedo decir por medio de palabras, ni escribirlo, el código de las normas me lo impide. Te lo mostraré, pero cuando me recupere de las heridas.
-Vale, entonces.
La persecución duró un poco más de salir del pueblo. Justin se conocía bien estas carreteras mientras que ellos no y, finalmente los perdimos.
Aparcó el coche entre unos árboles para regresar pasado un rato.
-Tus heridas no paran de sangrar.
-Eso parece.
-Creo que tengo unos pañuelos por aquí, si presionamos, quizá paremos la hemorragia...
-¿A quién le hace falta hacer la carrera de médico pudiendo aprender por la tele?
Rió y me pasó los pañuelos.
-¿Cómo te hiciste esas heridas?
-Me dispararon.
-¿Qué te dispararon?
-¿Querías la verdad, no? Pues ahí la tienes.
-Es que me resulta íncreible que te hayan disparado.
-Pues mira.
Me levanté el pañuelo con el que me tapaba la herida del hombro, me limpié la sangre que rodeaba la herida y le mostré el perfecto orificio que había dejado la bala al entrar.
-¡Dios mío, sí que es cierto!
-Ya te lo dije.
-¿Fueron esos dos?
-Sí, esos dos mismos. Por eso me reconocieron.
-¿Y te quieren viva o muerta?
-Digamos que no les importa cómo mientras me tengan.
-¿Qué eres, una especie de espía del gobierno o algo así?
Reí.
-No, claro que no.
-Ah, bueno... Joe, creí que te conocía, pero ya veo que no.
-Suelen decir que nunca se termina de conocer a una persona.
-Ya lo he comprobado contigo. ¿No crees que deberías ir al hospital? Vas a desangrate...
-No puedo ir al hospital, esta gente tiene contactos en todos los lados y, cuando vean mis heridas, sabrán que soy yo. No, tengo que volver a casa.
-¿Crees que podemos volver ya?
-Podemos intentarlo.
Llegamos sin más incidentes.
Justin aparcó el coche en mi puerta, me cogió en brazos y corrió a mi casa.
-¡Mamá! ¡Papá! ¡Jared!-llamé, con la esperanza de que alguien acudiera a la llamada.
Mi padre abrió la puerta.
-¡Oh, dios mío! Pasad dentro. Túmbala en la mesa de la cocina, Justin.
-¡Voy!
Mientras mi padre me curaba de nuevo las heridas, Justin y yo le explicamos lo ocurrido.
-Papá, Justin no entiende nada de lo que pasa...-dije, poniéndole ojitos-¿Podemos decírselo?
Mi padre suspiró.
-Está bien, Cris. Pero queda bajo tu responsabilidad cualquier cosa que pueda pasar, ¿de acuerdo?
-¡Sí, gracias papá!
Y le di un beso en la mejilla.
Más tarde, en mi cuarto...
-¿Ves? Te dije que te lo contaría y ahora he obtenido el permiso para ello.
-Estoy impaciente por saberlo.
-Sólo tendrás que esperar unos días más. Cuando se me curen las heridas, te lo mostraré.
Suspiró, se apoyó al lado de la ventana abierta y me miró.
-Así que, cuando me dijiste que estabas en peligro, lo estabas de verdad.
-Sí.
Miré el bosque por la ventana.
-El bosque era mi único refugio, ¿sabes? El único sitio seguro para mí. Pero ya no. Ya no tengo ningún sitio seguro. En el bosque fue donde me dispararon. Ahora, ¿qué me queda?
Justin se acercó y me abrazó.
-Haré, de mis brazos, un sitio seguro para ti.
¡Bueno, bueno, bueno! Pues aquí el 5 capítulo de Bloody Moon. Lamente haberos hecho esperar tanto, pero es que quedamos en que si un capítulo no tenía la menos 30 visitas no se subía el siguiente y esto también se aplica a este, ¿eh? Bueno, que espero que os guste (:
Att: Cris Bieber Horan Styles (o, para que no os matéis buscándome, Cris Vila Jb en Tuenti y @Cris_Jbieber en Twitter)
Me encanta por eso pido siguiente! :-) Escribes geniaal ;-)
ResponderEliminarSiguela me encanta! :D
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