Corrí a
toda prisa por el bosque.
No me
apetecía llegar tarde.
Me paré
unas manzanas antes de llegar y, aún en el bosque, dejé la bolsa de la ropa que
había llevado en la boca todo el tiempo, me transformé, me vestí y eché a andar
por la calle como una más.
El
aparcamiento del bar estaba a rebosar de coches, motos y bicis.
Entré.
Si antes
había dicho que el aparcamiento estaba repleto, no era nada en comparación con
cuán de lleno estaba el bar.
Tom, el
dueño, se me acercó.
-Eh, Cris,
¿qué tal? ¡Cuánto tiempo sin verte por aquí!
-Cierto,
Tom. Yo bien, ¿y tú?
-Muy bien,
con mucho trabajo gracias a tu amigo.
-Ya
veo-dije, mirando a toda la gente que abarrotaba la estancia-Creo que me
costará encontrar un sitio…
-Pues yo
creo que no. Ven, sígueme.
Fue un poco
difícil seguirle, ya que tuve que ir sorteando a personas, piernas estiradas y
otros obstáculos, pero al final conseguimos llegar a una mesa que estaba justo
enfrente del improvisado escenario.
-Justin me
pidió que guardara esta mesa especialmente para ti-me explicó Tom-Y que te
invitara a una Coca Cola y la descontara de su sueldo.
-Pues no la
quiero-dije, sentándome en la mesa.
-Ya me dijo
que dirías eso y dijo que, la quieras o no, que se la descuente del sueldo
igualmente.
Refunfuñe.
Eso lo
hacía para que aceptara.
-Está bien,
Tom. Vosotros ganáis.
Luego
seguramente no se lo descontaría, como siempre, pero a los dos les gustaba
hacerme de rabiar.
Mientras
esperaba a que me trajera la bebida, miré a ver si reconocía a alguien y no me
sorprendió ver a Jenn.
Por lo que
tenía entendido, no se perdía ni uno de estos conciertos de Justin.
Acababa de
traerme Tom la Coca Cola cuando Justin salió con su guitarra al escenario.
Aplaudí,
como los demás, como una loca.
Se sentó en
un taburete en medio del escenario, sonrió y se acercó al micrófono.
Primero
saludó y después ya comenzó a cantar.
Dios,
verdaderamente tenía una voz preciosa.
Yo se lo
decía a menudo, como también le decía que, cualquier día de estos, algún
cazatalentos iría al bar, le vería actuar, le gustaría y le haría famoso.
-Pero no
quiero que te hagas famoso.
-¿Por qué?
-Porque
entonces tendrías que viajar por todo el mundo y te olvidarías de mí.
-Eso jamás.
Tú vendrías conmigo.
Siempre que
teníamos esa conversación sonreía, sabiendo que nunca podría irme de ese
pueblo, que mis obligaciones como licántropo no me lo permitirían y que si él
tenía que marchar, tendría que hacerlo sin mí.
-Y, para
terminar-dijo, después de una hora de concierto-Me gustaría cantar una canción
que he compuesto recientemente. Se llama Fall y está dedicada a alguien muy
especial para mí.
Esa canción
consiguió hacerme llorar.
Era
verdaderamente preciosa.
¿A quién se
la habría dedicado?
Cuando
terminó, todos nos levantamos y aplaudimos.
-¡Ese es mi
mejor amigo!-le dije al señor que había a mi lado.
Este me
miró mal y se apartó unos metros de mí, como si hubiera visto al demonio
reflejado en mis ojos.
Salí afuera
y me senté en su coche a esperarle.
Salió el
último, con su guitarra a la espalda.
-Has estado
magnífico-dije, abrazándole.
-Tampoco
será para tanto, mujer. Muchas gracias por venir. ¿Te llevo a casa o…?
-No, mejor
llévame tú.
Abrió el
coche y me introduje en el asiento del copiloto.
-¿Y cómo
has venido antes?
-Andando-dije.
-¿En serio?
Pues hay un paseo de aquí a tu casa.
-Bueno,
vine corriendo por el bosque.
-Pues sí
que eres rápida.
Claro que sí. Cuatro patas corren
mucho más que dos.
Arrancó y
nos fuimos.
-¿Sabes a
quién he visto?-pregunté.
-No, ¿a
quién?
-A Jenn.
-Ah, sí.
Siempre está ahí. Una gran fan.
-Una gran
belieber.-le corregí yo.
Él rió.
Le hacía
gracia el apodo que les había puesto a sus fans.
-¿Por qué
Ryan y Chaz nunca van a verme? Entiendo que Jared no venga por su trabajo, pero
ellos…
-Alguna vez
sí que han ido. Pero hoy creo que Chaz tenía que ayudar a Ryan a no sé qué
proyecto de biología o qué leches… Te doy mi palabra que el próximo jueves
estaremos todos ahí para verte.
-Veremos si
eso puede ser posible.
Nos
quedamos unos minutos en silencio.
-Y, ¿a
quién dedicaste tu nueva canción? Dijiste a alguien a quién apreciabas…¿Al
señor Hilton, quizás?
Reímos.
-A ese no
le doy ni los buenos días.
-¿Entonces?
-¿De verdad
no te haces ni una idea?
-No…
-¡Pues a
ti, boba! ¡La canción es para ti!
-¿Qué? ¿En
serio?
-Claro, sé
lo mucho que te gustan estos detalles tontos…
-No son
tontos, a mí me gustan.
-¿Ves? Y
dije “Bueno…Pues le escribiré una canción”. Así, cuando la escuches, podrás
decir “Mía, mía. Esta canción es toda mía”, porque es totalmente para ti.
-Joder,
muchas gracias, de verdad. No sé qué decir, estoy muy emocionada.
-Por favor,
no te vayas a echar a llorar como esa chica, hará unos tres o cuatro jueves,
¿te acuerdas que te lo conté?
-Claro,
¿qué fue lo que la hiciste para que llorara así?
-Sólo la
miré.
Nos reímos
de nuevo.
Si vieras lo ridículos que son tus
pensamientos ahora mismo…
¡Sel! ¡Sal de mi cabeza ahora mismo
y déjame imaginar lo que a mí me dé la gana!
Lo siento, no puedo. Créeme que me
gustaría hacerlo, pero estamos conectadas y no puedo desconectarme.
Ya lo sé.
Sólo te diré que menos mal que
ninguno de los chicos está por aquí ahora, porque como vieran lo que yo he
visto… Se montaría una buena. Está prohibido, Cris. No se puede hacer lo que tú
piensas.
¿Y por qué te crees que me limito a
pensarlo y no a hacerlo? Ya sé que está prohibido.
Y aparte, ¡es que algunas cosas son
tan ridículas! Mira que ponerte a pensar en tirarte al suelo y que Justin te
rasque la barriguita siendo loba…
Yo no me meto en lo que tú piensas
con Ryan…
Eso que acabas de decir ha sido un
golpe bastante bajo, ¿sabes?
No la
respondí, ya que tenía razón.
Todos
veíamos los pensamientos de Ryan y sabíamos que, cuando tuvieran que elegir
cuál sería mi prometido, él me reclamaría como suya.
-¿Te pasa
algo?-preguntó Justin, al ver que llevaba un rato sin hablar.
-No, sólo
estaba pensando en la canción.
-Te ha
debido de gustar bastante.
-No sabes
cuánto.
Él sonrió.
-Bueno, ya
hemos llegado.
-Gracias
por traerme.
-Gracias
por venir a verme.
-Gracias
por ser tan magnífico.
Le besé en
la mejilla y salí del coche.
Él bajó la
ventanilla para verme entrar en casa.
Siempre
hacía lo mismo, cuando me traía a casa andando o en bici era igual.
Hasta que
no entraba en mi casa no se iba.
-Y no te
acuestes muy tarde, ¿eh?-me dijo.
-No, claro
que no.-dije, a modo de despedida.
Esta era
una antigua broma entre nosotros, ya que una vez, cuando tendríamos unos seis
años, nos quedamos en su casa a dormir y yo le conté una historia de miedo de
un señor que les decía a los niños “No os acostéis muy tarde, ¿eh, niños?” y
luego iba a su casa y, si estaban despiertos, los mataba.
Obviamente,
ese día, ninguno de los dos dormimos nada del miedo que teníamos y, desde
entonces, decíamos esa frase.
Entré en mi
casa y él se fue.
Lo que el
pobre de mi amigo no sabía es que sí que iba a tener que acostarme tarde esa
noche, ya que me tocaba hacer la ronda que le había cambiado a Sel.
Dejé mis
cosas en casa y salí al bosque.
Me
transformé y corrí y corrí, todavía con la canción Fall en los oídos.
Dios, cómo
adoraba a Justin.
Como estaba
cansada y no había, que yo detectara, ningún peligro, me tumbé bajo un árbol,
puse las patas delanteras cruzadas sobre el suelo y apoyé la cabeza sobre
ellas.
A la mañana
siguiente…
Me dormí en
el pupitre de la primera fila en la clase del señor Hilton y este me dio con el
libro en la cabeza.
-¡Señorita
Poynter! ¡El otro día no está atenta! ¡Hoy se duerme! ¿Qué será lo siguiente?
¿Podría decirme por qué se duerme en mi clase?
Iba a
decirle que porque me aburría, pero decidí ser honesta.
-Porque
tengo sueño.
Mis
compañeros se rieron.
-Salga de
mi clase de nuevo, Poynter. ¿Habrá algún día que se quede usted la clase
completa?
Salí y me
tumbé de nuevo bajo el árbol donde me iba cuando hacía pellas con Justin (o
cuando nos echaban de clase…)
A mí los
estudios no me importaban, porque no me iban a servir de nada en la vida.
No podría
irme a estudiar a ningún sitio, ni ejercer ningún trabajo que estuviera fuera
de mi pueblo.
Mi sitio
estaba allí, y siempre lo estaría.
Como allí
me aburría, decidí dejar mis cosas ahí e irme al bosque.
Escondí de
nuevo mi ropa, me transformé y corrí.
Olisqueé el
ambiente.
Algo estaba
diferente.
Corrí
siguiendo un rastro, que me llevó hasta el río e, incluso, más allá.
Entonces,
me topé de frente con otra loba, que reconocí al instante.
¡Nataly!
¡Cris!
Llevaba una
especie de maleta en la boca, que soltó y se lanzó contra mí.
Las dos
rodamos por el suelo, jugando, felices de volvernos a ver.
Una vez
pasada la euforia del momento, le pregunté qué hacía allí.
Nataly era
una loba perteneciente a la manada del pueblo vecino.
Derek era
su alfa y creo que se iban a prometer.
Principalmente, vine a hablar
contigo. Últimamente, hay muchos vampiros por estas tierras.
Lo sé. Aquí también hemos tenido
varias visitas indeseadas.
Sobre todo una vampira rubia. No
hago más que perseguirla hasta el límite de nuestro territorio, siempre se
escapa, pero siempre vuelve.
¡No me digas que también ha estado
por allí! Yo me enfrenté directamente a ella, pero escapó. Es fuerte, Nat, como
ningún otro vampiro que yo haya visto.
¿A qué crees que debe su presencia
aquí?
No tengo ni la menor idea. Parece
ser que está buscando algo o a alguien, porque cuando yo la sorprendí, estaba
siguiendo como una especie de rastro. Igualmente, ¿y esa maleta?
¡Ah! Como vosotros sois bastante menores
en número que nosotros, he pensado echaros una mano por las rondas y eso, que
supongo que habréis aumentado.
Supones bien.
Siempre y cuando a ti te parezca
bien, oh, gran alfa.
Aún no lo soy oficialmente, así que
puedes hacer lo que quieras.
Lo iba a hacer de todos modos… Pero
no te queda nada, ¿no? Sólo te quedan dos semanas para la mayoría de edad. ¿Han
elegido ya quién será tu prometido?
No… Aún nadie se ha pronunciado
respecto a eso.
Pareces triste.
Lo estoy. En el destino que me está
reservado, no está lo que a mí me hubiera gustado.
En ese
momento, oí el timbre que anunciaba que la clase del señor Hilton había
terminado.
Debo volver a clase para no levantar
sospechas.
Bien. Yo estaré en el fuerte.
Nos veremos allí más tarde.
¡Adiós!
El fuerte
no era otro que una casita en medio del bosque donde a veces nos reuníamos
todos los licántropos. Lo llamábamos fuerte vete tú a saber por qué, porque no
se parecía en nada a ningún fuerte.
Me di media
vuelta y eché a correr de vuelta.
Sel, escúchame.
Déjame, no quiero hablarte.
Mira, siento lo de ayer. No estuvo
bien y lo sé. Es que estoy demasiado nerviosa por lo que se aproxima.
Entiéndeme.
Vale. ¿Qué quieres?
Me he encontrado con Nataly.
¿Nataly? ¿Y qué hace aquí?
Dice que allí también ha aumentado
la cantidad de vampiros. Y que la famosa rubia también se pasea por allí. Se
quedará aquí una temporada para ayudarnos.
No necesitamos ayuda. Siempre nos
hemos apañado bien.
Lo sé.
Eso es una excusa para venir a ver a
Jared.
También lo sé, pero no pude pensarlo
cuando estuve con ella, o lo hubiera visto.
Pues yo se lo hubiera dicho a la
cara.
Oh, no lo dudo ni un poco. Bueno,
vuelvo a clase, así que cambio y corto.
Me
transformé, me vestí, cogí mis cosas y volví a clase, un poco tarde, pero por
suerte la profesora aún no había venido.
-¿Qué tal
la fuga de la clase del señor Hilton?-me preguntó Justin.
-Oh, bien…
Mucho mejor que dentro de la clase, seguro.
-Pues sí.
¿Vamos al cine esta tarde?
-Claro,
¿qué quieres ver?
Siempre le
dejaba elegir película a él, me daba igual cuál fuera.
Sólo quería
pasar algo de tiempo con él y lo demás me daba igual.
-No sé,
nosotros vamos y vemos la que más nos guste.
-Vale.
Entonces
entró la profe y él fue a sentarse a su sitio.
La verdad
era que esa tarde también me tocaba hacer la ronda a mí, pero joder, tenía que
divertirme un poco. Dentro de dos semanas, más o menos, estaría casada y
tendría que dedicarme en cuerpo y alma a una manada.
Casada…
¿Cómo llevaría Justin eso?
¿Cómo le
iba a decir que iba a contraer matrimonio en tan poco tiempo y con uno de sus
amigos?
Cuando se
acabaron las clases, nos fuimos todos juntos a casa.
-Luego te
paso a buscar. ¡Adiós!-dijo Justin, despidiéndose de mí y yéndose a su casa por
el camino que le correspondía.
Sel me
taladró con la mirada.
-¿Cómo que
luego te pasa a buscar? ¿Qué me he perdido?
-Pues eso,
que luego va a venir a buscarme.
-¡Hoy te
toca hacer ronda también!
-¿Ya, y? Ya
la hará Nataly por mí.
-¡Pero
Cris, no puedes ser así! ¡No puedes descuidar tus obligaciones!
-¡Sel, ya
estoy cansada! ¡Tengo 17 malditos años y llevo haciendo toda la vida lo que la
manada quiere! ¡Dentro de dos semanas ya no podré hacer nada de lo que yo
quiera, ¿comprendes?!
Y aumenté
el paso, enfadada.
¡Claro,
cómo ella podía elegir con quién pasar el resto de su vida…!
Pero
recordé que, aunque podía elegir, había elegido justo a la persona que quería
pasar su vida conmigo.
¡No, si
aquí en esta manada todo eran complicaciones!
-Cris, por
favor, no te enfades conmigo. Yo no dicté las normas.
-Lo sé y lo
siento, Sel. Pero con alguien tengo que desquitarme.
-Ya, y como
con Justin no puede ser…
-Claro.
Al llegar a
casa, me dirigí a mi padre.
-Papá,
¿cuándo piensas decirme quién será mi prometido? Quedan dos semanas para mi
cumpleaños…
-No sabía
que te interesara tanto el matrimonio.
Y no lo
hacía.
Por mí,
podían irse todos al infierno con sus mierdas de normas y tradiciones antiguas
y estúpidas.
No, si me
interesaba por eso, era por Justin, porque no podía llegar el día de mi
cumpleaños y decirle “Eh, que me voy a casar esta tarde con uno de nuestros
amigos y espero que estés súper feliz por nosotros y que entiendas que, a
partir de ahora, no podré pasar casi nada de tiempo contigo porque tengo que
atender otras obligaciones”.
Tenía
pensando dejar eso claro ya, que nos viera como novios y luego ya decírselo.
Iba a ser
muy duro y muy raro, pero así era la vida.
-Me apetece
saber quién será, para hacerme a la idea.
-Bien, les
informaré y mañana nos reuniremos para debatirlo.
-¿Mamá y tú
no tenéis alguna preferencia?
-Claro que
la tenemos, pero queremos que el destino siga su curso.
¡El
destino! Yo sí que le iba a dar una patada en la cara al destino.
Como aún
quedaba un rato para que Justin viniera en mi busca, salí a buscar a Nataly,
para pedirle que me sustituyera.
¿Sustituirte para que vayas con un
humano?
¡Y dale con el humano! Es mi amigo,
Nat. Yo le quiero. No está prohibido socializar con humanos y él no sabe lo que
yo soy. Aún.
Igualmente, supongo que sabes que no
está bien visto una relación de cualquier tipo entre nosotros y los humanos.
¿Por qué sois todos tan así con los
humanos si se supone que nosotros existimos para protegerles? ¿Por qué iba un
gato a proteger un ratón para luego atraparlo? No tiene sentido.
Y yo que sé. Pero bueno, lo haré.
Gracias. De verdad, muchas gracias.
Ahora que
ya estaba todo arreglado, volví a casa y me preparé.
Cuando vi
llegar el coche de Justin, salí y entré en el coche.
-¡Hola,
Jus! ¿Qué tal?
-Muy bien,
¿y tú?
-Divinamente.
En
realidad, no lo estaba, pero tenía que ser fuerte. Ya no por mí, sino por él.
Tenía que
ser fuerte por los dos.
-¿Sabes? No
sé por qué me he acordado ahora, pero… ¿Has visto a ese lobo? Como tú vas tanto
por el bosque…-preguntó.
-Pues no.
Siempre pongo mucho empeño en buscarlo, pero no doy con él. Quizá se haya marchado
o haya fallecido…
-Ya… Pero
es que verdaderamente me gustaría darle las gracias por aquello. Aunque no me
entendiera, me gustaría hacerlo.
-Quizá él
ya lo sepa.
La verdad
era que no había encontrado al lobo porque yo era ese lobo.
Justin se
refería a lo que había ocurrido unos años atrás.
Yo era la
tercera vez que me transformaba e iba paseando tranquilamente por el bosque
cuando le oí gritar.
Un oso, de
los que son muy extraños en el bosque pero te los puedes encontrar, le había
sorprendido mientras se había ido al bosque a componer.
Sin
pensármelo un segundo, sabiendo que era una loba inexperta y que estaba
prohibido que un humano nos viera, volví a repetir la historia de mi
antepasado, salvo que esa vez fue un vampiro y esta un oso y salvé a Justin.
El oso me
dio una paliza, todo hay que decirlo, pero al menos conseguí distraerlo para
que él pudiera huir.
Desde
entonces, Justin siempre habla del lobo y lo tiene muy presente en todo lo que
hace.
Y yo tan
contenta, porque sé que habla de mí y que, algún día, cuando sus padres le
cuenten el secreto, le podré decir que fui yo.
Llegamos al
cine y le dejé mirar la cartelera a placer.
-Hum… ¿Qué
te parece “Corazones de caramelo”?
-¿Desde
cuándo eres tan empalagoso, Jus? ¿Qué quieres? ¿Qué vomite arco iris?
-Creo que
eres la única chica que conozco que odia el romanticismo.
-Es que
simplemente no creo en él.
Rió.
-¡Esa,
esa!-dijo, señalando un cartel donde un zombi se sujetaba la cabeza que se le
caía a cachos-¡Zombis! Aquí pone que es un remake de otra película anterior…
“Ahora, con más vísceras, más sangre y más cerebros”. ¡Guau!
-¿Y luego
no me regañará tu madre por dejarte ver esta película? Mira que como luego no
duermas por la noche…
Me sacó la
lengua.
-Anda,
vamos-dijo, cogiéndome de la mano y haciéndome entrar en el cine.
Tuvimos una
pequeña discursión, ya que él quería pagar las entradas y yo le decía que
ahorra ese dinero para comprarse un coche nuevo, que era lo que él quería.
-Cuando sea
famoso podré permitirme tantos coches como quiera y no podré dormir pensando
que te dejé pagar a ti unas míseras entradas de cine… Y además, que es mi
sueldo y me lo gasto en lo que me da la gana.
Al final,
como siempre, acabó ganando él.
En la sala
había bastante gente y nosotros nos sentamos casi al final.
Yo no sé
por qué había insistido en ver una película de miedo si luego él era el mayor
cagueta del mundo. Vale que fingiera asustarse por hacer el tonto, pero hubo
momentos en los que los dos nos asustamos, cuando al final la protagonista
resultó ser un zombi durante toda la película.
Estaba tan
agusto viendo la película (y riéndome a carcajadas cuando había demasiada
sangre y Justin se tapaba los ojos con mis manos) cuando tuvieron que
interrumpirme.
¡Cris, Cris! ¡Tienes que venir, es
urgente!
¡Arg, Sel, déjame en paz!
¡No, Cris, en serio! ¡Han matado a
unos campistas!
¡¿Qué?!
¡Lo que oyes! Y Jared está que
trina…
¿Y Nataly? ¡Si ella estaba
vigilando!
Ella está bien. Era una trampa. La
distrajeron tres vampiros mientras que otros se encargaban de cometer el asesinato.
¿Qué me dices? Es increíble.
¡Ven, te necesitamos! ¡Aún están
aquí!
Pero no puedo ir ahora… Estoy en el
cine.
¡CRISTINA POYNTER! ¡MUEVE TU CULO
AQUÍ AHORA MISMO O ME ENCARGARÉ PERSONALMENTE DE QUE NO VUELVAS A MOVERLO NUNCA
MÁS!
Iré cuando acabe la película. No le
queda mucho.
¡PERO CRIS…!
¡Qué no!
Egoísta asquerosa.
Eso no me lo dices cuándo yo sea tu
alfa.
¡Claro que no, por eso te lo digo
ahora…! Está bien, haz lo que quieras, pero no me gustaría ser tú cuando Jared
me pille…
No le tengo miedo.
¿Cómo que
habían matado a unos campistas? ¿En mi bosque? Joder… No quería pensar en lo
que eso supondría para mí. “Unos campistas son asesinados mientras el alfa está
por ahí, de fiesta…” ¡Qué bien!
Eso me
había amargado la tarde y ya no pude concentrarme en la película.
Cuando
acabó, lo agradecí.
-¿Quieres
comer algo?-preguntó Justin.
En otro
momento mi respuesta hubiera sido afirmativa, pero hoy no era el caso.
-No Jus, lo
siento. Estoy cansada.
-Sin
problemas, volvamos pues a casa.
Mientras
duraba el viaje en coche de regreso, no paraba de mirar por la ventana, nerviosa.
Se me iba a
caer el pelo por no estar dónde me correspondía cuando debía.
Justin me
notó rara, así que empezó a cantar Fall por lo bajini.
-Estás
cantando mi canción-le dije, mirándole.
Él asintió,
sonriendo.
Cuando me
dejó en casa, le besé de nuevo en la mejilla y él me dijo, de nuevo, que no me
acostara tarde.
Se fue y yo
corrí hacia el bosque.
Tiré mi
ropa al suelo, me transformé y corrí hacia el lugar de los hechos, guiándome
por el olor de mis compañeros.
Cuando
llegué, el panorama no era muy alentador.
Una pareja
de unos treinta años estaba tirada en el suelo, sus ojos miraban al cielo sin
ver y tenían el cuello perforado por dos pequeños orificios, que reconocí como marcas
de colmillo.
Cuando me
uní a mis amigos, Jared me empujó con fuerza.
¡¿Sabes qué es esto?! ¡¿Eh?!
Claro que lo sé. Es un asesinato.
¡¿Y de quién es la culpa?! ¡¿Quién
no estaba en su puesto cuándo tenía que estarlo?!
¡Estaba Nataly!
¡Nataly no es el alfa de esta manada!
¡Lo eres tú y tu deber es estar aquí, esté otro lobo haciendo guardia o no!
¡Aún no lo soy y, además, tengo
derecho a tener una vida!
¡No tienes derecho a ello cuándo hay
vampiros cerca! ¿Ves, ves lo que pasa? ¡Esas personas han muerto por tu
egoísmo!
¡Yo no soy egoísta!
¿No? ¿Dónde estabas en vez de estar
aquí? ¡¿Dónde estabas?!
Con Justin.
¡Con el humano, claro!
¡Ese humano es tu amigo, Jared! ¡Es
el amigo de todos! ¿Qué importancia tiene que pase tiempo con él?
¡No es de los nuestros! ¡Por mucho
que hiciera el antepasado de tu familia por la suya, eso quedó atrás!
¡No voy a tolerar que me hables así!
¡Si ha sido por mi culpa, pues bien, yo cargaré con el peso de esas muertes en
mi conciencia!
Nos
quedamos en silencio durante unos minutos, mirándonos los unos a los otros.
Mañana, ha dicho tu padre, cuando
sepamos quién será al final tu prometido, te nombrará el alfa oficialmente.
Ah.
Y, entonces, se te acabará el ir con
tu amigo Justin por ahí. Esta fue tu última salida con él. No volverás a
repetirla, nunca, jamás.
¡Bueno, gente! Pues aquí el capítulo 2. Gracias por leer. Una cosilla, ¿me ayudaríais a promocionar la novela para que le lea más gente? (: Vamos, si queréis, si no queréis, pues me enfado y lloro (?)
Y desde aquí quería decirle a Avalanna que sea fuerte y que todas estamos con ella #PrayforAvalanna
Dios , soy Carol Mendoza Belieber en tuenti es increible que pasadaaaaaaaaaaaaaaaa
ResponderEliminarCris y Justin que tencion
Soy Naira Belieber en tuenti y me encanta tu novela en serio, Dioooss *___* Avisame cuando subas el siguiente
ResponderEliminar