domingo, 24 de junio de 2012

Capítulo 2


Corrí a toda prisa por el bosque.
No me apetecía llegar tarde.
Me paré unas manzanas antes de llegar y, aún en el bosque, dejé la bolsa de la ropa que había llevado en la boca todo el tiempo, me transformé, me vestí y eché a andar por la calle como una más.
El aparcamiento del bar estaba a rebosar de coches, motos y bicis.
Entré.
Si antes había dicho que el aparcamiento estaba repleto, no era nada en comparación con cuán de lleno estaba el bar.
Tom, el dueño, se me acercó.
-Eh, Cris, ¿qué tal? ¡Cuánto tiempo sin verte por aquí!
-Cierto, Tom. Yo bien, ¿y tú?
-Muy bien, con mucho trabajo gracias a tu amigo.
-Ya veo-dije, mirando a toda la gente que abarrotaba la estancia-Creo que me costará encontrar un sitio…
-Pues yo creo que no. Ven, sígueme.
Fue un poco difícil seguirle, ya que tuve que ir sorteando a personas, piernas estiradas y otros obstáculos, pero al final conseguimos llegar a una mesa que estaba justo enfrente del improvisado escenario.
-Justin me pidió que guardara esta mesa especialmente para ti-me explicó Tom-Y que te invitara a una Coca Cola y la descontara de su sueldo.
-Pues no la quiero-dije, sentándome en la mesa.
-Ya me dijo que dirías eso y dijo que, la quieras o no, que se la descuente del sueldo igualmente.
Refunfuñe.
Eso lo hacía para que aceptara.
-Está bien, Tom. Vosotros ganáis.
Luego seguramente no se lo descontaría, como siempre, pero a los dos les gustaba hacerme de rabiar.
Mientras esperaba a que me trajera la bebida, miré a ver si reconocía a alguien y no me sorprendió ver a Jenn.
Por lo que tenía entendido, no se perdía ni uno de estos conciertos de Justin.
Acababa de traerme Tom la Coca Cola cuando Justin salió con su guitarra al escenario.
Aplaudí, como los demás, como una loca.
Se sentó en un taburete en medio del escenario, sonrió y se acercó al micrófono.
Primero saludó y después ya comenzó a cantar.
Dios, verdaderamente tenía una voz preciosa.
Yo se lo decía a menudo, como también le decía que, cualquier día de estos, algún cazatalentos iría al bar, le vería actuar, le gustaría y le haría famoso.
-Pero no quiero que te hagas famoso.
-¿Por qué?
-Porque entonces tendrías que viajar por todo el mundo y te olvidarías de mí.
-Eso jamás. Tú vendrías conmigo.
Siempre que teníamos esa conversación sonreía, sabiendo que nunca podría irme de ese pueblo, que mis obligaciones como licántropo no me lo permitirían y que si él tenía que marchar, tendría que hacerlo sin mí.
-Y, para terminar-dijo, después de una hora de concierto-Me gustaría cantar una canción que he compuesto recientemente. Se llama Fall y está dedicada a alguien muy especial para mí.
Esa canción consiguió hacerme llorar.
Era verdaderamente preciosa.
¿A quién se la habría dedicado?
Cuando terminó, todos nos levantamos y aplaudimos.
-¡Ese es mi mejor amigo!-le dije al señor que había a mi lado.
Este me miró mal y se apartó unos metros de mí, como si hubiera visto al demonio reflejado en mis ojos.
Salí afuera y me senté en su coche a esperarle.
Salió el último, con su guitarra a la espalda.
-Has estado magnífico-dije, abrazándole.
-Tampoco será para tanto, mujer. Muchas gracias por venir. ¿Te llevo a casa o…?
-No, mejor llévame tú.
Abrió el coche y me introduje en el asiento del copiloto.
-¿Y cómo has venido antes?
-Andando-dije.
-¿En serio? Pues hay un paseo de aquí a tu casa.
-Bueno, vine corriendo por el bosque.
-Pues sí que eres rápida.
Claro que sí. Cuatro patas corren mucho más que dos.
Arrancó y nos fuimos.
-¿Sabes a quién he visto?-pregunté.
-No, ¿a quién?
-A Jenn.
-Ah, sí. Siempre está ahí. Una gran fan.
-Una gran belieber.-le corregí yo.
Él rió.
Le hacía gracia el apodo que les había puesto a sus fans.
-¿Por qué Ryan y Chaz nunca van a verme? Entiendo que Jared no venga por su trabajo, pero ellos…
-Alguna vez sí que han ido. Pero hoy creo que Chaz tenía que ayudar a Ryan a no sé qué proyecto de biología o qué leches… Te doy mi palabra que el próximo jueves estaremos todos ahí para verte.
-Veremos si eso puede ser posible.
Nos quedamos unos minutos en silencio.
-Y, ¿a quién dedicaste tu nueva canción? Dijiste a alguien a quién apreciabas…¿Al señor Hilton, quizás?
Reímos.
-A ese no le doy ni los buenos días.
-¿Entonces?
-¿De verdad no te haces ni una idea?
-No…
-¡Pues a ti, boba! ¡La canción es para ti!
-¿Qué? ¿En serio?
-Claro, sé lo mucho que te gustan estos detalles tontos…
-No son tontos, a mí me gustan.
-¿Ves? Y dije “Bueno…Pues le escribiré una canción”. Así, cuando la escuches, podrás decir “Mía, mía. Esta canción es toda mía”, porque es totalmente para ti.
-Joder, muchas gracias, de verdad. No sé qué decir, estoy muy emocionada.
-Por favor, no te vayas a echar a llorar como esa chica, hará unos tres o cuatro jueves, ¿te acuerdas que te lo conté?
-Claro, ¿qué fue lo que la hiciste para que llorara así?
-Sólo la miré.
Nos reímos de nuevo.
Si vieras lo ridículos que son tus pensamientos ahora mismo…
¡Sel! ¡Sal de mi cabeza ahora mismo y déjame imaginar lo que a mí me dé la gana!
Lo siento, no puedo. Créeme que me gustaría hacerlo, pero estamos conectadas y no puedo desconectarme.
Ya lo sé.
Sólo te diré que menos mal que ninguno de los chicos está por aquí ahora, porque como vieran lo que yo he visto… Se montaría una buena. Está prohibido, Cris. No se puede hacer lo que tú piensas.
¿Y por qué te crees que me limito a pensarlo y no a hacerlo? Ya sé que está prohibido.
Y aparte, ¡es que algunas cosas son tan ridículas! Mira que ponerte a pensar en tirarte al suelo y que Justin te rasque la barriguita siendo loba…
Yo no me meto en lo que tú piensas con Ryan…
Eso que acabas de decir ha sido un golpe bastante bajo, ¿sabes?
No la respondí, ya que tenía razón.
Todos veíamos los pensamientos de Ryan y sabíamos que, cuando tuvieran que elegir cuál sería mi prometido, él me reclamaría como suya.
-¿Te pasa algo?-preguntó Justin, al ver que llevaba un rato sin hablar.
-No, sólo estaba pensando en la canción.
-Te ha debido de gustar bastante.
-No sabes cuánto.
Él sonrió.
-Bueno, ya hemos llegado.
-Gracias por traerme.
-Gracias por venir a verme.
-Gracias por ser tan magnífico.
Le besé en la mejilla y salí del coche.
Él bajó la ventanilla para verme entrar en casa.
Siempre hacía lo mismo, cuando me traía a casa andando o en bici era igual.
Hasta que no entraba en mi casa no se iba.
-Y no te acuestes muy tarde, ¿eh?-me dijo.
-No, claro que no.-dije, a modo de despedida.
Esta era una antigua broma entre nosotros, ya que una vez, cuando tendríamos unos seis años, nos quedamos en su casa a dormir y yo le conté una historia de miedo de un señor que les decía a los niños “No os acostéis muy tarde, ¿eh, niños?” y luego iba a su casa y, si estaban despiertos, los mataba.
Obviamente, ese día, ninguno de los dos dormimos nada del miedo que teníamos y, desde entonces, decíamos esa frase.
Entré en mi casa y él se fue.
Lo que el pobre de mi amigo no sabía es que sí que iba a tener que acostarme tarde esa noche, ya que me tocaba hacer la ronda que le había cambiado a Sel.
Dejé mis cosas en casa y salí al bosque.
Me transformé y corrí y corrí, todavía con la canción Fall en los oídos.
Dios, cómo adoraba a Justin.
Como estaba cansada y no había, que yo detectara, ningún peligro, me tumbé bajo un árbol, puse las patas delanteras cruzadas sobre el suelo y apoyé la cabeza sobre ellas.
A la mañana siguiente…
Me dormí en el pupitre de la primera fila en la clase del señor Hilton y este me dio con el libro en la cabeza.
-¡Señorita Poynter! ¡El otro día no está atenta! ¡Hoy se duerme! ¿Qué será lo siguiente? ¿Podría decirme por qué se duerme en mi clase?
Iba a decirle que porque me aburría, pero decidí ser honesta.
-Porque tengo sueño.
Mis compañeros se rieron.
-Salga de mi clase de nuevo, Poynter. ¿Habrá algún día que se quede usted la clase completa?
Salí y me tumbé de nuevo bajo el árbol donde me iba cuando hacía pellas con Justin (o cuando nos echaban de clase…)
A mí los estudios no me importaban, porque no me iban a servir de nada en la vida.
No podría irme a estudiar a ningún sitio, ni ejercer ningún trabajo que estuviera fuera de mi pueblo.
Mi sitio estaba allí, y siempre lo estaría.
Como allí me aburría, decidí dejar mis cosas ahí e irme al bosque.
Escondí de nuevo mi ropa, me transformé y corrí.
Olisqueé el ambiente.
Algo estaba diferente.
Corrí siguiendo un rastro, que me llevó hasta el río e, incluso, más allá.
Entonces, me topé de frente con otra loba, que reconocí al instante.
¡Nataly!
¡Cris!
Llevaba una especie de maleta en la boca, que soltó y se lanzó contra mí.
Las dos rodamos por el suelo, jugando, felices de volvernos a ver.
Una vez pasada la euforia del momento, le pregunté qué hacía allí.
Nataly era una loba perteneciente a la manada del pueblo vecino.
Derek era su alfa y creo que se iban a prometer.
Principalmente, vine a hablar contigo. Últimamente, hay muchos vampiros por estas tierras.
Lo sé. Aquí también hemos tenido varias visitas indeseadas.
Sobre todo una vampira rubia. No hago más que perseguirla hasta el límite de nuestro territorio, siempre se escapa, pero siempre vuelve.
¡No me digas que también ha estado por allí! Yo me enfrenté directamente a ella, pero escapó. Es fuerte, Nat, como ningún otro vampiro que yo haya visto.
¿A qué crees que debe su presencia aquí?
No tengo ni la menor idea. Parece ser que está buscando algo o a alguien, porque cuando yo la sorprendí, estaba siguiendo como una especie de rastro. Igualmente, ¿y esa maleta?
¡Ah! Como vosotros sois bastante menores en número que nosotros, he pensado echaros una mano por las rondas y eso, que supongo que habréis aumentado.
Supones bien.
Siempre y cuando a ti te parezca bien, oh, gran alfa.
Aún no lo soy oficialmente, así que puedes hacer lo que quieras.
Lo iba a hacer de todos modos… Pero no te queda nada, ¿no? Sólo te quedan dos semanas para la mayoría de edad. ¿Han elegido ya quién será tu prometido?
No… Aún nadie se ha pronunciado respecto a eso.
Pareces triste.
Lo estoy. En el destino que me está reservado, no está lo que a mí me hubiera gustado.
En ese momento, oí el timbre que anunciaba que la clase del señor Hilton había terminado.
Debo volver a clase para no levantar sospechas.
Bien. Yo estaré en el fuerte.
Nos veremos allí más tarde.
¡Adiós!
El fuerte no era otro que una casita en medio del bosque donde a veces nos reuníamos todos los licántropos. Lo llamábamos fuerte vete tú a saber por qué, porque no se parecía en nada a ningún fuerte.
Me di media vuelta y eché a correr de vuelta.
Sel, escúchame.
Déjame, no quiero hablarte.
Mira, siento lo de ayer. No estuvo bien y lo sé. Es que estoy demasiado nerviosa por lo que se aproxima. Entiéndeme.
Vale. ¿Qué quieres?
Me he encontrado con Nataly.
¿Nataly? ¿Y qué hace aquí?
Dice que allí también ha aumentado la cantidad de vampiros. Y que la famosa rubia también se pasea por allí. Se quedará aquí una temporada para ayudarnos.
No necesitamos ayuda. Siempre nos hemos apañado bien.
Lo sé.
Eso es una excusa para venir  a ver a  Jared.
También lo sé, pero no pude pensarlo cuando estuve con ella, o lo hubiera visto.
Pues yo se lo hubiera dicho a la cara.
Oh, no lo dudo ni un poco. Bueno, vuelvo a clase, así que cambio y corto.
Me transformé, me vestí, cogí mis cosas y volví a clase, un poco tarde, pero por suerte la profesora aún no había venido.
-¿Qué tal la fuga de la clase del señor Hilton?-me preguntó Justin.
-Oh, bien… Mucho mejor que dentro de la clase, seguro.
-Pues sí. ¿Vamos al cine esta tarde?
-Claro, ¿qué quieres ver?
Siempre le dejaba elegir película a él, me daba igual cuál fuera.
Sólo quería pasar algo de tiempo con él y lo demás me daba igual.
-No sé, nosotros vamos y vemos la que más nos guste.
-Vale.
Entonces entró la profe y él fue a sentarse a su sitio.
La verdad era que esa tarde también me tocaba hacer la ronda a mí, pero joder, tenía que divertirme un poco. Dentro de dos semanas, más o menos, estaría casada y tendría que dedicarme en cuerpo y alma a una manada.
Casada… ¿Cómo llevaría Justin eso?
¿Cómo le iba a decir que iba a contraer matrimonio en tan poco tiempo y con uno de sus amigos?
Cuando se acabaron las clases, nos fuimos todos juntos a casa.
-Luego te paso a buscar. ¡Adiós!-dijo Justin, despidiéndose de mí y yéndose a su casa por el camino que le correspondía.
Sel me taladró con la mirada.
-¿Cómo que luego te pasa a buscar? ¿Qué me he perdido?
-Pues eso, que luego va a venir a buscarme.
-¡Hoy te toca hacer ronda también!
-¿Ya, y? Ya la hará Nataly por mí.
-¡Pero Cris, no puedes ser así! ¡No puedes descuidar tus obligaciones!
-¡Sel, ya estoy cansada! ¡Tengo 17 malditos años y llevo haciendo toda la vida lo que la manada quiere! ¡Dentro de dos semanas ya no podré hacer nada de lo que yo quiera, ¿comprendes?!
Y aumenté el paso, enfadada.
¡Claro, cómo ella podía elegir con quién pasar el resto de su vida…!
Pero recordé que, aunque podía elegir, había elegido justo a la persona que quería pasar su vida conmigo.
¡No, si aquí en esta manada todo eran complicaciones!
-Cris, por favor, no te enfades conmigo. Yo no dicté las normas.
-Lo sé y lo siento, Sel. Pero con alguien tengo que desquitarme.
-Ya, y como con Justin no puede ser…
-Claro.
Al llegar a casa, me dirigí a mi padre.
-Papá, ¿cuándo piensas decirme quién será mi prometido? Quedan dos semanas para mi cumpleaños…
-No sabía que te interesara tanto el matrimonio.
Y no lo hacía.
Por mí, podían irse todos al infierno con sus mierdas de normas y tradiciones antiguas y estúpidas.
No, si me interesaba por eso, era por Justin, porque no podía llegar el día de mi cumpleaños y decirle “Eh, que me voy a casar esta tarde con uno de nuestros amigos y espero que estés súper feliz por nosotros y que entiendas que, a partir de ahora, no podré pasar casi nada de tiempo contigo porque tengo que atender otras obligaciones”.
Tenía pensando dejar eso claro ya, que nos viera como novios y luego ya decírselo.
Iba a ser muy duro y muy raro, pero así era la vida.
-Me apetece saber quién será, para hacerme a la idea.
-Bien, les informaré y mañana nos reuniremos para debatirlo.
-¿Mamá y tú no tenéis alguna preferencia?
-Claro que la tenemos, pero queremos que el destino siga su curso.
¡El destino! Yo sí que le iba a dar una patada en la cara al destino.
Como aún quedaba un rato para que Justin viniera en mi busca, salí a buscar a Nataly, para pedirle que me sustituyera.
¿Sustituirte para que vayas con un humano?
¡Y dale con el humano! Es mi amigo, Nat. Yo le quiero. No está prohibido socializar con humanos y él no sabe lo que yo soy. Aún.
Igualmente, supongo que sabes que no está bien visto una relación de cualquier tipo entre nosotros y los humanos.
¿Por qué sois todos tan así con los humanos si se supone que nosotros existimos para protegerles? ¿Por qué iba un gato a proteger un ratón para luego atraparlo? No tiene sentido.
Y yo que sé. Pero bueno, lo haré.
Gracias. De verdad, muchas gracias.
Ahora que ya estaba todo arreglado, volví a casa y me preparé.
Cuando vi llegar el coche de Justin, salí y entré en el coche.
-¡Hola, Jus! ¿Qué tal?
-Muy bien, ¿y tú?
-Divinamente.
En realidad, no lo estaba, pero tenía que ser fuerte. Ya no por mí, sino por él.
Tenía que ser fuerte por los dos.
-¿Sabes? No sé por qué me he acordado ahora, pero… ¿Has visto a ese lobo? Como tú vas tanto por el bosque…-preguntó.
-Pues no. Siempre pongo mucho empeño en buscarlo, pero no doy con él. Quizá se haya marchado o haya fallecido…
-Ya… Pero es que verdaderamente me gustaría darle las gracias por aquello. Aunque no me entendiera, me gustaría hacerlo.
-Quizá él ya lo sepa.
La verdad era que no había encontrado al lobo porque yo era ese lobo.
Justin se refería a lo que había ocurrido unos años atrás.
Yo era la tercera vez que me transformaba e iba paseando tranquilamente por el bosque cuando le oí gritar.
Un oso, de los que son muy extraños en el bosque pero te los puedes encontrar, le había sorprendido mientras se había ido al bosque a componer.
Sin pensármelo un segundo, sabiendo que era una loba inexperta y que estaba prohibido que un humano nos viera, volví a repetir la historia de mi antepasado, salvo que esa vez fue un vampiro y esta un oso y salvé a Justin.
El oso me dio una paliza, todo hay que decirlo, pero al menos conseguí distraerlo para que él pudiera huir.
Desde entonces, Justin siempre habla del lobo y lo tiene muy presente en todo lo que hace.
Y yo tan contenta, porque sé que habla de mí y que, algún día, cuando sus padres le cuenten el secreto, le podré decir que fui yo.
Llegamos al cine y le dejé mirar la cartelera a placer.
-Hum… ¿Qué te parece “Corazones de caramelo”?
-¿Desde cuándo eres tan empalagoso, Jus? ¿Qué quieres? ¿Qué vomite arco iris?
-Creo que eres la única chica que conozco que odia el romanticismo.
-Es que simplemente no creo en él.
Rió.
-¡Esa, esa!-dijo, señalando un cartel donde un zombi se sujetaba la cabeza que se le caía a cachos-¡Zombis! Aquí pone que es un remake de otra película anterior… “Ahora, con más vísceras, más sangre y más cerebros”. ¡Guau!
-¿Y luego no me regañará tu madre por dejarte ver esta película? Mira que como luego no duermas por la noche…
Me sacó la lengua.
-Anda, vamos-dijo, cogiéndome de la mano y haciéndome entrar en el cine.
Tuvimos una pequeña discursión, ya que él quería pagar las entradas y yo le decía que ahorra ese dinero para comprarse un coche nuevo, que era lo que él quería.
-Cuando sea famoso podré permitirme tantos coches como quiera y no podré dormir pensando que te dejé pagar a ti unas míseras entradas de cine… Y además, que es mi sueldo y me lo gasto en lo que me da la gana.
Al final, como siempre, acabó ganando él.
En la sala había bastante gente y nosotros nos sentamos casi al final.
Yo no sé por qué había insistido en ver una película de miedo si luego él era el mayor cagueta del mundo. Vale que fingiera asustarse por hacer el tonto, pero hubo momentos en los que los dos nos asustamos, cuando al final la protagonista resultó ser un zombi durante toda la película.
Estaba tan agusto viendo la película (y riéndome a carcajadas cuando había demasiada sangre y Justin se tapaba los ojos con mis manos) cuando tuvieron que interrumpirme.
¡Cris, Cris! ¡Tienes que venir, es urgente!
¡Arg, Sel, déjame en paz!
¡No, Cris, en serio! ¡Han matado a unos campistas!
¡¿Qué?!
¡Lo que oyes! Y Jared está que trina…
¿Y Nataly? ¡Si ella estaba vigilando!
Ella está bien. Era una trampa. La distrajeron tres vampiros mientras que otros se encargaban de cometer el asesinato.
¿Qué me dices? Es increíble.
¡Ven, te necesitamos! ¡Aún están aquí!
Pero no puedo ir ahora… Estoy en el cine.
¡CRISTINA POYNTER! ¡MUEVE TU CULO AQUÍ AHORA MISMO O ME ENCARGARÉ PERSONALMENTE DE QUE NO VUELVAS A MOVERLO NUNCA MÁS!
Iré cuando acabe la película. No le queda mucho.
¡PERO CRIS…!
¡Qué no!
Egoísta asquerosa.
Eso no me lo dices cuándo yo sea tu alfa.
¡Claro que no, por eso te lo digo ahora…! Está bien, haz lo que quieras, pero no me gustaría ser tú cuando Jared me pille…
No le tengo miedo.
¿Cómo que habían matado a unos campistas? ¿En mi bosque? Joder… No quería pensar en lo que eso supondría para mí. “Unos campistas son asesinados mientras el alfa está por ahí, de fiesta…” ¡Qué bien!
Eso me había amargado la tarde y ya no pude concentrarme en la película.
Cuando acabó, lo agradecí.
-¿Quieres comer algo?-preguntó Justin.
En otro momento mi respuesta hubiera sido afirmativa, pero hoy no era el caso.
-No Jus, lo siento. Estoy cansada.
-Sin problemas, volvamos pues a casa.
Mientras duraba el viaje en coche de regreso, no paraba de mirar por la ventana,  nerviosa.
Se me iba a caer el pelo por no estar dónde me correspondía cuando debía.
Justin me notó rara, así que empezó a cantar Fall por lo bajini.
-Estás cantando mi canción-le dije, mirándole.
Él asintió, sonriendo.
Cuando me dejó en casa, le besé de nuevo en la mejilla y él me dijo, de nuevo, que no me acostara tarde.
Se fue y yo corrí hacia el bosque.
Tiré mi ropa al suelo, me transformé y corrí hacia el lugar de los hechos, guiándome por el olor de mis compañeros.
Cuando llegué, el panorama no era muy alentador.
Una pareja de unos treinta años estaba tirada en el suelo, sus ojos miraban al cielo sin ver y tenían el cuello perforado por dos pequeños orificios, que reconocí como marcas de colmillo.
Cuando me uní a mis amigos, Jared me empujó con fuerza.
¡¿Sabes qué es esto?! ¡¿Eh?!
Claro que lo sé. Es un asesinato.
¡¿Y de quién es la culpa?! ¡¿Quién no estaba en su puesto cuándo tenía que estarlo?!
¡Estaba Nataly!
¡Nataly no es el alfa de esta manada! ¡Lo eres tú y tu deber es estar aquí, esté otro lobo haciendo guardia o no!
¡Aún no lo soy y, además, tengo derecho a tener una vida!
¡No tienes derecho a ello cuándo hay vampiros cerca! ¿Ves, ves lo que pasa? ¡Esas personas han muerto por tu egoísmo!
¡Yo no soy egoísta!
¿No? ¿Dónde estabas en vez de estar aquí? ¡¿Dónde estabas?!
Con Justin.
¡Con el humano, claro!
¡Ese humano es tu amigo, Jared! ¡Es el amigo de todos! ¿Qué importancia tiene que pase tiempo con él?
¡No es de los nuestros! ¡Por mucho que hiciera el antepasado de tu familia por la suya, eso quedó atrás!
¡No voy a tolerar que me hables así! ¡Si ha sido por mi culpa, pues bien, yo cargaré con el peso de esas muertes en mi conciencia!
Nos quedamos en silencio durante unos minutos, mirándonos los unos a los otros.
Mañana, ha dicho tu padre, cuando sepamos quién será al final tu prometido, te nombrará el alfa oficialmente.
Ah.
Y, entonces, se te acabará el ir con tu amigo Justin por ahí. Esta fue tu última salida con él. No volverás a repetirla, nunca, jamás.

¡Bueno, gente! Pues aquí el capítulo 2. Gracias por leer. Una cosilla, ¿me ayudaríais a promocionar la novela para que le lea más gente? (: Vamos, si queréis, si no queréis, pues me enfado y lloro (?)
Y desde aquí quería decirle a Avalanna que sea fuerte y que todas estamos con ella #PrayforAvalanna

2 comentarios:

  1. Dios , soy Carol Mendoza Belieber en tuenti es increible que pasadaaaaaaaaaaaaaaaa
    Cris y Justin que tencion

    ResponderEliminar
  2. Soy Naira Belieber en tuenti y me encanta tu novela en serio, Dioooss *___* Avisame cuando subas el siguiente

    ResponderEliminar